Es común que los padres de hoy piensen qué herramientas le darán a sus hijos para que el futuro los encuentre más preparados, entrenados y con capacidad de abrirse al mundo. En ese marco, los padres eligen el colegio del chico, qué idioma les conviene aprender y sin dudas, suman un deporte. Por esto, nos preguntamos de qué forma elegir como padres la actividad física que más les convenga a nuestros hijos.
La licenciada en psicomotricidad educativa y licenciada en Kinesiología y Fisioterapia, Sabrina Bondino, recomienda permitirle al niño que elija qué quiere hacer: "Hay deportes que no son muy comunes, como el triatlón por ejemplo, donde el padre puede ir a esos espectáculos con sus hijos y acercarlos a descubrirlos".
Bondino explica que podemos dividir los deportes en dos grandes grupos, por un lado los sociomotores, que son aquellos donde participa otra persona, sea para competir contra ella o para jugar en equipo. Estos deportes son de ayuda y de compromiso. Por otro lado, están los deportes psicomotores, que son aquellos donde la persona se relaciona más consigo mismo, son más personales, como la natación y el atletismo.
La licenciada asegura que "antes de los 7 años es casi imposible que el niño pueda jugar en equipo, entendiendo todo lo que eso significa, simplemente porque su cabecita no está preparada aún". Por eso, recomienda que primero el niño aprenda un deporte psicomotor.
Coincide en esto la profesora nacional de Educación Física, Susana Carneli, quien dice que en niños menores de 5 años es importante fomentar el desarrollo psicomotor, antes de emprender la práctica de cualquier deporte. Luego, cuando el niño ya tiene entre 6 y 10 años, "comienza el desarrollo muscular, entonces es el momento apto para la práctica deportiva".
"Los pre adolescentes, de entre 10 y 14 años, adquieren destrezas aeróbicas y ya entre los 14 y 17 años, poseen fuerza muscular, lo que les permite encauzarse a una práctica particular de mayor rendimiento", explicó Carneli.
Tanto Bondino como Carneli aseguran que la práctica temprana de un deporte incide significativamente en el crecimiento y en el desarrollo final del niño. La licenciada en kinesiología nos explicó que el desarrollo es psicomotor, o sea que tenemos por un lado el desarrollo de la inteligencia y por el otro el de la motricidad (dos ramas interrelacionadas). "Es por esto que el deporte es clave para el desarrollo, no sólo para el físico, sino también porque obliga a la elaboración de estrategias, técnicas, respeto y valores, lo que ayuda también a desarrollar la autoestima del niño", completó Bondino.
Carneli además, dijo que el deporte constituye una alternativa para mejorar la calidad de vida del chico y su salud, evitando el sedentarismo y la obesidad.
"La práctica temprana de un deporte es una experiencia enriquecedora desde el punto de vista intelectual, físico y vivencial, que propicia un desarrollo saludable y pleno", completó.
"Las actividades físicas generan capacidades condicionales y coordinativas. Las condicionales son aquellas como la fuerza, velocidad, flexibilidad, velocidad. Y las capacidades coordinativas permiten que la persona tenga más equilibrio, ritmo, coordinación y diferenciación", dijo Bondino. Por ejemplo, "esto último hace que la persona que practicó un deporte de niño no sea tan torpe o no se canse simplemente de subir una escalera. Además, son personas que en su vida laboral saben trabajar en equipo porque entienden que para llegar a una meta hay que aunar esfuerzos", completó.
Para finalizar, Carneli aseguró que la práctica de un deporte siempre debe estar adecuada a la edad, a la contextura física y a las características de cada uno. En cualquier caso, la práctica de un deporte permite el disfrute, el juego y la integración en general. Bondino, por su parte, resaltó que "es bueno que el niño sea quien elija el deporte y se le permita probar y elegir distintas actividades, porque es parte del proceso de autoconocimiento".