Esta técnica sale de una experiencia personal que se comparte en las redes y que fue publicada por el sitio ciertascosas.com. Se trata de un sencillo intercambio comunicacional entre padres e hijos.
La persona que decidió compartir su experiencia cuenta que aprendió la técnica mientras conversaba con una amiga a la que su hijo de tres años se le acercó y en vez de interrumpir le puso la mano en la muñeca a su madre.
La mujer no le dijo "no interrumpas", ni "no se molesta cuando los adultos hablan", simplemente colocó su mano sobre la del pequeño y en cuanto terminó de hablar se dio vuelta hacia el niño y le brindó toda su atención durante un momento.
La 'testigo' de esa escena decidió contarla al mundo como un consejo que podría servir de ayuda para muchos padres. Todo es cuestión de tacto, literalmente.