Buenas noches ¿que descanses?

El momento del sueño está asociado al descanso, sin embargo cuando esto no ocurre el cuerpo se enferma y muchas veces la persona no conoce los graves riesgos que corre. Enterate cómo se diagnostica y cuál es el tratamiento.

 En Mendoza existe un grupo de profesionales encabezados por la doctora Mónica Grilli, especialista en neumonología, quienes se dedican a la observación de las disfunciones del sueño y para ello realizan diferentes estudios en lo que llaman “Clínica del Sueño”. El objetivo es minimizar las consecuencias de enfermedades asociadas y que difícilmente se diagnostiquen en conjunto, ya que cada una presenta síntomas propios que requieren una mirada integradora para asociarlas a problemas a la hora del descanso. La principal disfunción es la apnea, que consiste en una interrupción de la respiración durante el sueño profundo, repetida varias veces durante la noche y que produce diferentes trastornos en la salud.

En este sentido la doctora Grilli explicó que “hay mucha relación entre los pacientes con apneas que no se diagnostican, y los que padecen accidentes cerebrovasculares (ACV) infartos agudos de miocardios, arritmias cardíacas y hasta muerte súbita”, de ahí la necesidad de identificarla para prevenir consecuencias graves. La dificultad es que muchos de quienes las padecen no lo saben y terminan consultando por otras casusas: “uno de los síntomas que tienen los pacientes cuando vienen a la consulta es cansancio por el sueño fragmentado. También tienen cefaleas, impotencia o somnolencia diurna”. De hecho es el segundo motivo de accidentes de tránsito, después del alcoholismo, según indicó la doctora.

La apnea del sueño es un trastorno que padece entre el 7% y el 10% de la población, generalmente en pacientes con sobrepeso y obesos -aunque los delgados también pueden tenerla-, y consiste en un exceso de relajación en la musculatura de las vías respiratorias que colapsan e impiden el ingreso de oxígeno, provocando un aumento en la frecuencia cardíaca, hipertensión arterial por vaso espasmos y también aumento en la presión pulmonar, entre otras complicaciones. De la población que la padece, aproximadamente el 7% son hombres, aunque las mujeres igualan ese porcentaje al llegar a la menopausia.

El principal motivo de consulta es el ronquido, aunque no todos los que roncan tienen apneas, la regla a la inversa se da efectivamente.

QUÉ ES LA CLÍNICA DEL SUEÑO

Si bien en primera instancia el nombre “Clínica del Sueño” remite a un lugar donde uno se internaría para dormir hasta que la ciencia disponga lo contrario, en realidad la neumonóloga explicó en qué consiste este estudio sistemático y perdurable en el tiempo, que no requiere internación pero sí un seguimiento pormenorizado: “Lo que nosotros hacemos es receptar a los pacientes que vienen derivados, ahí hacen una primera consulta en la que realizamos una poligrafía, con un medidor del flujo en la vía aérea nasal, una cincha abdominal y un oxímetro (medidor de oxígeno), para determinar el índice de apneas o de afectaciones respiratorias. A partir de allí se diagnostica si es una apnea leve, moderada o severa. Estas últimas dos son las que requieren tratamiento”.

EL TRATAMIENTO ES SIMPLE Y SE HACE EN CASA

Con los resultados de este estudio, se tramita con la obra social el CPAP, un pequeño aparato que realiza una presión de flujo aéreo, para que el paciente duerma y pueda mantener las vías respiratorias abiertas durante la noche. En este caso, según explicó la doctora, el CPAP registra los eventos respiratorios del descanso, que luego pueden ser analizados por el equipo interdisciplinario que integra la clínica. Además, ayuda a mantener el contacto médico – paciente a largo plazo ya que muchas veces, el tratamiento es de por vida.

LOS CASOS LEVES

En el caso de las apneas leves, el paciente debería realizarse una polisomnografía que “consiste en un electroncéfalograma, un electrocardiograma, la cincha abdominal, el oximetría para que el médico pueda evaluar y determinar si el paciente tiene hipoapneas, es decir que no hace una parada respiratoria total, pero si puede generar microdespertares en las ondas encefalográficas. Esto significa que el cerebro se despierta pero el paciente no termina de abrir los ojos, entonces no descansa”, explicó Grilli.

LOS NIÑOS TAMBIÉN PUEDEN PADECERLAS

Aún no se sabe por qué la población tiene apneas del sueño, sí hay factores que favorecen, como por ejemplo la obesidad, el hipotiroidismo, la insuficiencia cardíaca, enfermedades neurológicas con apneas centrales (el cerebro directamente no envía la señal de respirar o la altera). Los chicos también pueden tener apneas por amigdalinas, en ese caso se recomienda una consulta con el otorrinolaringólogo para una futura extracción de las amígdalas.