Corte Suprema Argentina. Luces y sombras (Editorial El Ateneo), del abogado José Miguel Onaindia, es un ágil y completo análisis, con una mirada sumamente crítica, sobre el máximo tribunal judicial del país, en sus aspectos orgánico, administrativo, histórico y jurisprudencial; una suerte de radiografía de la Corte que expone los aciertos y desaciertos de sus integrantes, como así también su vinculación con los demás poderes del Estado y la ciudadanía.
Con una sólida estructura, este ensayo manifiesta aquellos elementos que la Corte ha manejado desde su creación, hace más de 120 años. En la breve introducción relacionada con el Derecho Constitucional, Onaindia establece las principales características que debe tener el Tribunal Superior de nuestro país, como la independencia frente a los otros poderes institucionales, la necesidad de sostener la "inmovilidad" en los cargos de sus miembros salvo situaciones excepcionales, el control de la constitucionalidad en el Estado y, por ende, su rol como "protectora" de los derechos y garantías de los ciudadanos, entre otras.
En base a esos pilares, el autor no duda en aplicar estrictas críticas respecto a la Corte y la situación política que la rodea. Onaindia rescata, con algunos matices específicos, las sentencias y argumentos esgrimidos por el máximo tribunal desde fines del siglo XIX hasta la primera presidencia de Juan Domingo Perón, más precisamente en 1947, cuando el líder del Partido Justicialista forzó la salida de gran parte de los jueces de la Corte para obtener el favor de ese organismo en sus políticas de gobierno. Desde entonces, menciona el abogado, "la convicción sobre la independencia del órgano máximo del Poder Judicial comenzó a ser una elegancia discursiva más que un verdadero valor en las fuerzas políticas de disímil origen".
Desde este punto, aunque mantiene rigurosidad en cuanto a la información histórica, el texto va decantando hacia una visión más pesimista, con varios altibajos, respecto a la posición de la Corte en el sistema del Estado y a su legitimación frente a la ciudadanía, especialmente a partir de la década de 1990, con la presidencia de Carlos Menem, y que se agravó durante los últimos doce años de los gobiernos kirchneristas. En los últimos veinticinco años, según el libro, la Corte se ve afectada por una especie de "mediatización" de sus integrantes y la mayor "incomprensión" de los fallos para el ciudadano común, arrastrados por el contexto político y el peso adquirido por el Poder Ejecutivo en sus decisiones judiciales.
Respecto a la situación actual, Onaindia trasluce su mirada severa contra el kirchnerismo. Por ejemplo, relativiza la decisión del presidente Néstor Kirchner de autolimitarse en la elección de los miembros de la Corte e impulsar las publicaciones de los antecedentes de los candidatos, al considerar que "la intención anunciada no tuvo un saldo positivo en la práctica", debido a que no se tuvieron en cuenta algunas impugnaciones y se avanzó impunemente en la designación de algunos magistrados, como Eugenio Zaffaroni. El letrado también critica el enfrentamiento entre el tribunal superior y la presidenta Cristina Fernández.
No todo es política en Corte Suprema... Las acciones del organismo, mediante un repaso de las principales sentencias esgrimidas a lo largo de su existencia, son puestas bajo la lupa para explicar, mediante estos ejemplos, la importancia que el máximo tribunal tiene en la ciudadanía argentina y cómo fundamentó sus decisiones en pos de salvaguardar el orden constitucional del país, que en definitiva terminan siendo la información clave en el proceso evolutivo de la citada institución.
Onaindia logra su propósito de explicar adecuadamente tanto los aspectos teóricos como su visión de la Corte, en un lenguaje preciso y comprensible para quienes no están habituados a las expresiones del mundillo jurídico y que "carezca[n] de nociones de derecho", sin que el ensayo pierda su perfil interesante ante los que sí participan en el complejo e intrincado aparato judicial.
Nicolás Munilla