Un homenaje a las divas del cine

"Diosas de Hollywood", de Frédéric Martinez, narra las vivencias de seis íconos populares de los ‘50 que disfrutaron y padecieron el estrambótico mundo de la fama.

Foto: Editorial El Ateneo
Foto: Editorial El Ateneo

Hollywood, la Meca del Cine. Ese distrito ubicado en el corazón de la ciudad estadounidense de Los Ángeles representa, para los protagonistas del Séptimo Arte, el todo, desde la gloria, el triunfo, el reconocimiento y el dinero, pero también encierra un lado más oscuro y temido, una espiral maligna que, como si fuese un agujero negro, arrastra todo el brillo de los reflectores y la vitalidad de sus víctimas.

No es de extrañar que actores, actrices, productores y empresarios del rubro hayan tenido vidas vertiginosas, con bruscos ascensos y abruptas caídas, jugando a ser inmortales en el panteón del Olimpo cinematográfico sin ser del todo conscientes de los riesgos que corrían. Las que más sufrieron estos vaivenes emocionales fueron las Divas del cine, esas mujeres que se convirtieron en verdaderos íconos de la cultura popular internacional a fuerza de belleza, talento y, en muchos casos, lágrimas y escándalos.

Diosas de Hollywood (Editorial El Ateneo), del escritor francés Frédéric Martinez, reúne seis historias de divas que irrumpieron fuertemente en la escena hollywoodense de la década de 1950, una época donde el cine estadounidense alcanzaba su apogeo y se encaminaba a fuertes transformaciones, acorde con los enormes cambios globales. Dichas mujeres representaron destellos de supernovas, brillantes en el firmamento contemplado por los seres humanos, pero que encerraban esa explosión dolorosa en su interior.

Ava Gardner, Grace Kelly, Ingrid Bergman, Rita Hayworth, Audrey Hepburn y Marilyn Monroe son retratadas como seres iluminados por la belleza y el éxito, aves sagradas celosamente vigiladas para que cumplan a rajatabla sus ritos, so pena de ser condenadas a las más terribles humillaciones. Detrás de esas diosas se escondían mujeres sensibles que, con diferentes objetivos, buscaban simplemente ser felices, ya sea encontrando el amor verdadero, salir del encasillamiento o defenderse de la voracidad y la avaricia. Sus personalidades fuertes, que marcaban autenticidad, decisión y fortaleza en sus palabras y acciones, son visiblemente destacadas por el autor, como afables virtudes enmarcadas en un contexto dramático que era imperioso sobrellevar.

La delicada escritura de Martinez, que traza estructuras literarias que evocan a las antiguas odas griegas y recuerdan ciertos aires románticos, revela a una Gardner intempestiva que se volcó a los excesos para encubrir su vulnerabilidad, a una Kelly que pasó de una sofocante vida hollywoodense al exilio monegasco, una Bergman que padeció la furia popular a causa del amor, una Hayworth que solo quería ser amada por quien era, una Hepburn a quien los traumas de la guerra persiguieron sin descanso, y una Monroe que se sentía prisionera de los estereotipos y se perdía entre las alabanzas y la depresión.

"El glamour ya no es como antes", sentencia Martinez. Es muy posible que sea cierto. Se trató de una época adorada y rechazada, que entronizó y destruyó figuras sin piedad, y las divas ocuparon un gran papel en esa representación tan realista como desgarradora. Diosas de Hollywood es un verdadero homenaje a ellas, esas mujeres que son inolvidables.

Nicolás Munilla