Un tesoro escondido cerca de Santiago de Chile

Quintay se encuentra a poco más de una hora de la capital chilena. Gastronomía, historia, buceo y una playa de aguas claras, en un solo lugar.

Foto: 2.bp.blogspot.com
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Cuando uno tiene pocos días para escaparse a Chile suele tener que elegir entre Santiago o la playa. Y cuando hablamos de la costa del Pacífico, inmediatamente se nos viene a la mente el tradicional Reñaca, Viña del Mar, Concón o tal vez Algarrobo, más allá de otras opciones, como Maitencillo, Papudo y La Serena.

Sin embargo, existen otras alternativas muy cerca de Santiago, ideales para visitar por el día y combinar con un fin de semana de compras.

A 134 kilómetros de la capital de Chile, se puede llegar a Quintay por la Ruta 68 (camino a Viña del Mar). Esta playa está ubicada en la zona de Casablanca. Para llegar a esta antigua caleta de pescadores hay que desviarse de la carretera principal unos 23 kilómetros.

Un destino maravilloso a 134 kilómetros de Santiago.

En esta antigua caleta -un pueblo habitado por cerca de 1.000 personas que desde 1978 fue convirtiéndose en un referente gastronómico para los conocedores del lugar- hay un museo con un mirador, donde se puede apreciar la historia de la zona y descubrir los detalles de una ballenera que funcionó allí durante años.

Si uno recorre la pequeña caleta se encuentra con la posibilidad de realizar paseos en bote por la bahía, donde el agua clara sorprende a los primerizos. Además, para los más aventureros, existe una opción más desafiante: buceo, ya sea para iniciarse en esta experiencia o con cursos de certificación.

"Lo que se cocina, se pesca en el lugar"

Sin embargo, la mayoría que llega a esta caleta lo hace para deleitarse con la gastronomía. Si bien hay algunas opciones de restaurantes típicos, Miramar es la estrella del lugar. Este restaurante nació en la década del '70 cuando aún funcionaba en la zona la procesadora de ballenas.

Alex Vera Tronche, propietario del comercio, conversó con MDZ y explicó que el promedio de gasto por persona es de $360 argentinos, con entrada, plato principal y postre. Sin embargo, recomendó compartir los platos. Según el experto, las preparaciones estrella son el congrio frito, el pastel de jaiva, las machas y los camarones.

El lugar suele estar lleno de gente, inclusive hay personas esperando habitualmente, pero vale la pena: tiene una terraza cuya vista justifica la estadía. La carta presentada en un pizarrón refleja la variedad de mariscos y pescados de la zona.

Buceo y paseos en lancha por la costa

Antes o después del almuerzo, una alternativa para disfrutar con amigos o con la familia es dar un paseo en lancha por la costa. El valor por persona es de $75 argentinos. Además, en la caleta de pescadores también se puede bucear, ya que hay tres empresas instaladas que ofrecen diversas opciones.

Se puede realizar una actividad de "bautismo" para tener el primer contacto con lo que implica bucear, a un valor aproximado de $1.100 argentinas por hora.

También se puede hacer un curso que dura siete días y obtener una certificación internacional que habilita a bucear hasta 18 metros de profundidad en todo el mundo. El valor para realizar esta certificación es de $ 6.800 argentinos.

La temporada ideal para realizar este deporte es de septiembre a abril, cuando la temperatura del agua puede alcanzar los 20 grados. En la zona suelen divisarse ballenas, según las condiciones climáticas.

¡Vamos a la playa!

A un kilómetro del "centro" de Quintay se encuentra Playa Grande, una maravilla natural que nada tiene que envidiar a los balnearios más concurridos. Con poca concurrencia, baños e infraestructura necesaria para pasar un hermoso día de playa, el agua es clara y la extensión del lugar invita a realizar largas caminatas disfrutando del paisaje y la tranquilidad de la zona.

Tal vez escondida para los mendocinos, es un lugar muy apreciado por los chilenos que desde hace años la visitan.

A poco tiempo de Santiago, Quintay esconde historia, tradiciones, gastronomía autóctona, paseos para hacer en familia, la posibilidad de hacer deportes acuáticos y una playa que habla por sí misma.

¡Sí, quiero!

Aunque nadie puede asegurar que esta escena se repita muy seguido, suele ocurrir. Es que también en Quintay se celebran casamientos. Como en algunas escenas de película, los novios dieron el sí frente al mar junto a sus familias y amigos iluminados por un sol radiante.

Los turistas disfrutaron mirando cada momento de la celebración.

Alojamiento

En la zona funciona un pequeño hotel y algunas cabañas para alojarse. Sin embargo, la mayoría de los que visitan Quintay lo hacen sólo para pasear por el día.

Si bien no es popular entre los mendocinos, este pueblito chileno es una ideal para conocer, comer rico y disfrutar de un lugar distinto, tranquilo y lleno de sorpresas.