Estigmatizar
Del latín medieval "stigmatizare", y este del griego στιγματίζειν stigmatízein, "estigma".
1. Marcar a alguien con hierro candente.
2. Imprimir milagrosamente a alguien las llagas de Cristo.
3. Afrentar, infamar.
Es como el paso tardío de una carroza fúnebre. O como la evidencia de la descomposición de algo más que una derrota profunda. Así se me presenta la noticia que protagoniza el periodista Orlando Barone, otrora hombre de paladar negro y mediático del kirchnerismo hasta hace 12 meses, con exposición casi diaria y sueldo abultado, en el aire de la televisión pública.
Barone, en esta demanda que se ha conocido hace horas, tiene como abogado defensor al que consiguió que la empresa Aerolíneas Argentinas ofreciera déficits alucinantes, Mariano Recalde, un hombre proveniente de la agrupación "La Campora". Ambos han entablado una nueva lucha y no quiero dejar de decir que tanta lucha en ambos quizá debería hacerles replantear sus profesiones. Quiero decir: uno lucha por lograr un objetivo. Y si no lo consigue, por la razón que sea, la persistencia no parece ser el mejor método.
Quizá deban plantearse otros nuevos objetivos. Pero no. Barone y Recalde insisten en despojar al Estado de dinero.
Ponele...
La demanda judicial en el Juzgado Nacional de Primera Instancia de Trabajo N° 65 está entablada contra la empresa de Cristóbal López, el mismo empresario que adeudó 8 mil millones de pesos a la "democrática" AFIP de Ricardo Echegaray (separado de un cargo público por el actual gobierno nacional), y contra Radio y Televisión Argentina (RTA), empresa pública. El motivo de la denuncia, que es millonaria según las informaciones, se debe a que Barone se siente estigmatizado y que por esa razón no consigue trabajo (como periodista, claro).
Orlando Barone es bastante kirchnerista, en el sentido que sus ideas quedaron muy demodé, no ahora, sino hace años. Extraña, en cambio, que ahora descubra que Cristóbal López, el dueño de la productora para la que trabajaba, no era parte del empresariado nacional y popular, sino un vivo más que listo entre tanto revolucionario confundido.
Cristóbal López, ¿no era también kirchnerista, como Barone y Recalde?
Cristóbal López, en caso que haya defraudado económicamente a Barone como trabajador de una de sus tantas empresas, también lo hizo con 40 millones de argentinos. No cualquiera puede adeudarle a la AFIP 8 mil millones de pesos, que además le sirvieron para financiar otras empresas cuando ese dinero debía ser depositado por un impuesto a los combustibles.
Barone tampoco hoy piensa en lo nacional y lo popular, sino en sí mismo. Usa el disfraz, a esta altura dudoso, ya que día a día la mentira se desmorona como los castillos de naipe, para intentar que el Estado posea menos recursos en su particular beneficio.
RTA es usted, su vecino, mi tía, cualquier persona que comparta el colectivo en viaje a su trabajo. Somos todos. En lo técnico es una sociedad del Estado Nacional que gestiona la Televisión Pública, Radio Nacional (y sus 50 emisoras en AM y FM) y Canal 12 de Trenque Lauquen.
Estos son los enemigos ahora de Barone y Recalde: 40 millones de argentinos y el tipo que nos robó 8 mil millones de pesos (en la cuenta conocida, sin ahondar en otros negocios turbulentos, como los del juego).
En una parte del escrito judicial presentado por Barone y Recalde, para respaldar su condición de estigmatizado en el mundo, se lee un comentario del presidente Macri en ocasión del debate presidencial con Scioli: "¿Qué te han hecho, Daniel? Pareces un panelista de 6, 7 y 8. No dejas de decir mentiras".
Barone es Hood Robin: pretende el dinero de los pobres para repartirlo entre los ricos
¿Todo por qué? Vaya uno a saberlo. Pero por dignidad, justamente, no. Recordamos que su hija y su nieta gozaron de buenas posiciones y salarios en Télam. Y por cierto sentido de la justicia poética, mucho menos. Basta con repasar su memorable oda de 2013, en homenaje a Capitanich y Axel Kicillof, intitulada "Profundizar no es olear" (el que llega hasta el final sin reírse compite por el Oscar el año próximo).
"Profundizar" es ahondar,
cavar, penetrar;
kirchnerear, cristinizar,
peronizar, y argentinizar.
Es continuar
y soberanizar.
Es cavar, remover,
escrutar, sutilizar
e indagar.
No es retroceder ni encogerse.
Ni abandonar.
No es ajustar, excluir
ni empobrecer.
Su antónimo es
"Clarinetear".
Lo profundo no es chato,
ni superficial. Ni espumajear.
No es olear por arriba.
Ni "carriosear", "binnerear"
o " massear". Tampoco
"insaurraldizar".
Profundo es profundo.
Es nasal, pulmonar y cerebral.
Es la aventura
de la honda respiración.
No es para opositores
de cautiverio clásico,
ortodoxo, temerosos
de quedarse sin aire
ya antes de la inmersión.
Se trata sencillamente
de nadar, no de flotar;
de cómo se profundiza
un gobierno ya profundo,
y hasta cuánta profundidad
los argentinos
somos capaces de alcanzar.
Capitanich y Kicillof
son los elegidos para bucear.