Los dos sacerdotes acusados de abuso sexual han tenido a su cargo la "guía espiritual" de cientos de niños y adolescentes en Mendoza a través del Instituto Próvolo de Luján. Por eso las víctimas serían decenas y muchas de ellas son adultas ahora. En la fiscalía han confirmado más de 10 casos, pero estiman que son al menos 60.
Nicolás Corradi es el más "antiguo" del Instituto. Tiene 82 años y podría recibir el beneficio de la prisión domiciliaria. Llegó a la Argentina en la década del 80 y sería eje de un pacto de silencio interno en la Iglesia: según los registros, hay denuncias por casos de abusos en el Instituto Próvolo de Verona entre los años 1955 y 1984. En esas denuncias se habla de "violaciones, masturbaciones obligadas por curas y relaciones de sodomía cometidas en los dormitorios". Corradi era parte de un grupo de 130 curas denunciados. Esos religiosos siguieron dentro de la Iglesia y fueron trasladados. Mendoza y La Plata fueron los destinos más comunes, pues en los dos lugares hay sedes de esa institución.
Horacio Corbacho se ordenó como sacerdote en 2006, en manos del ex arzobispo José María Arancibia. Corbacho fue el primer sacerdote argentino de la "Compañía de María para la Educación de los Sordomudos". "La comunidad le da gracias a Dios por ser el primer sacerdote argentino de la congregación del siervo de Dios Antonio Próvolo", decía el comunicado de la congregación en el año 2006, trasmitido por la agencia católica de información.
Esa congregación fue creada en Italia en 1839 y se dedica a la educación, instrucción y asistencia de personas sordomudas. En Argentina está desde el año 1914.
El Instituto en Mendoza está en el marco de la Dirección de Educación Privada y recibe un subsidio del 100% por parte del Estado. Además, cobra una cuota de 2.050 pesos por mes a los padres de los alumnos.
Aunque los abusos habrían ocurrido desde hace muchos años, los alumnos y ex alumnos se animaron a denunciarlo recién ahora. Fue la senadora Daniela García quien tomó la denuncia y la trasladó a la justicia.