A sus 80 años estudia para terminar la Primaria

Trinidad Rojas Campos comenzó la escuela el año pasado y hoy fue distinguida en el Senado por su espíritu de esfuerzo y superación.

Foto: Prensa Gustavo Arenas
Foto: Prensa Gustavo Arenas

Cuando llegó a Mendoza desde su Bolivia natal a los 15 años para trabajar en el campo durante la mayor parte de su vida, Trinidad Rojas Campos nunca imaginó que hoy, a sus 80 años, iba a ser distinguida en un emotivo acto en la Legislatura provincial -rodeada de sus seres queridos y de estudiantes de primaria- por "transmitir su deseo de superación, siendo ejemplo de compromiso y perseverancia con la formación y el estudio".

El homenaje, promovido por una resolución del senador provincial Gustavo Arenas (FPV-PJ) que fue votada por todos los bloques de la Cámara Alta, fue más que merecido, ya que se trata de una sacrificada abuela que cursa sus estudios primarios en el Centro de Educación Básica de Jóvenes y Adultos (CEBJA) Nº3-207 Dra. Julieta Lanteri, de Belgrano, Guaymallén, luego de trabajar en el campo, criar a sus tres hijos y verlos recibirse como profesionales, sin tener ella la oportunidad de asistir al colegio.

Es que "Trini", como todos la conocen, después de vivir la satisfacción de que sus hijos se graduaran ­­-Nilda y María Rosa son médicas, y Sabino es contador-, a los 79 años decidió cumplir un anhelo largamente postergado y empezó a cursar los estudios básicos bajo la premisa de que "nunca es tarde, si uno se lo propone" y porque "es muy triste no saber leer bien cuando uno ya es grande". Hasta entonces, las nociones de conocimiento que ella tenía las había adquirido -además de por su experiencia- junto con sus hijos, al acompañarlos empeñosamente en toda la etapa educativa.

El esfuerzo y la perseverancia fueron los valores más resaltados de Trinidad en el acto de este mediodía, promovido mediante la resolución Nº231 del Senado, en un Salón de los Pasos Perdidos en donde también brindaron un justo marco los alumnos de sexto grado de la escuela Dionisio Chaca, de Tupungato, quienes visitaban la Legislatura, además de contar con las presencias de los tres hijos, los tres nietos y la profesora de la ilustre homenajeada.

Un ejemplo de superación

Justamente la docente, Rocío, destacó lo especial que es para ella tener como alumna a la esforzada abuela. De esta manera, expresó: "Empecé a trabajar con ella en julio y a trabajar con adultos para mí era una experiencia nueva. Conocer a ‘Trini' fue un desafío, sobre todo porque las necesidades de los adultos son distintas a las de los jóvenes". Y remarcó que, en su caso, es un placer enseñarle a una estudiante precisamente tan ejemplar.

"Ella nunca falta -destacó la docente-. Y si lo hace, es por algún problema de salud. Es más, todos los días llega más temprano que yo y me pregunta qué vamos a hacer esa jornada. Siempre está con una sonrisa y bien predispuesta. Es una luchadora y un ejemplo para todos, sobre todo para los adolescentes".

Luego dejó su impresión y lo que para ella representa Trinidad, al afirmar: "Para mí es un orgullo enseñarle y además yo también aprendo mucho de ella. Es muy humilde y sensible. Todo el tiempo no sólo les ayuda y les enseña a sus compañeros, sino que también los tiene cortitos con las tareas y los horarios. Ella es una parte fundamental de un círculo en el que todos aprendemos".

Posteriormente, la distinguida Trinidad agradeció el inesperado reconocimiento y exclamó: "Estoy sorprendida con este acto, después de una vida de trabajo". Después reflexionó acerca de que "es muy triste no saber leer bien cuando uno ya es grande", para subrayar que nunca es tarde para emprender algo cuando hay voluntad y constancia. Finalmente exclamó con total elocuencia: "Ahora estoy feliz, y les agradezco a mis hijos, yernos y nietos por todo el apoyo que dan".

A continuación, como autor del reconocimiento, el senador Gustavo Arenas aseguró: "Trinidad es un ejemplo para todos los mendocinos, por el esfuerzo que realiza para terminar de cursar sus estudios primarios a los 80 años. Por eso, para nosotros es un honor recibirla en la Legislatura para resaltar su firmeza".

Tras destacar que la resolución para distinguirla fue votada por unanimidad en el Senado, el legislador justicialista dio relevancia al "gran ejemplo que significa su vida, así como el trabajo de su profesora Rocío" en la etapa de aprendizaje. Y terminó recalcando que el ejemplo de Trinidad sirve para demostrar que "con dedicación se pueden superar todos los obstáculos, especialmente con relación a algo tan necesario como son los estudios".

Historia de vida

Trinidad nació en Bolivia en 1935 y llegó a Mendoza en 1950. Se casó en 1952 y desde muy joven debió cosechar en fincas. Posteriormente, con tan sólo 18 años, le tocó afrontar el fallecimiento de su primer hijo. Con el tiempo pudo completar su familia cuando nacieron sus hijos Sabino, Nilda y María Rosa.

Cuando promediaba los 47 años tuvo que enfrentar otro doloroso momento al perder a su compañero de vida, situación que la hizo esforzarse aún más para que sus hijos pudieran seguir estudiando y así poder brindarles un futuro mejor. Así, su empeño y acompañamiento posibilitaron que sus hijos hoy sean profesionales: Nilda y María Rosa son médicas, y Sabino es contador.

Con su misión de madre cumplida y la felicidad de ver que su afán tuvo recompensa, a los 79 años decidió comenzar a estudiar. Por eso, hoy cursa en el establecimiento educativo gauymallino, donde su firme determinación constituye un significativo ejemplo que se transmite a la comunidad.

De esta manera, Trinidad continúa superándose a los 80 años para poder escribir bien -como ella misma lo señala- y se constituye así en un gran ejemplo de firmeza ante todos los contratiempos. Ese compromiso con la formación y el estudio es lo que busca hacer visible la iniciativa del senador Gustavo Arenas con la distinción legislativa.