El peligro de las conductas de riesgo en los adolescentes

Por qué las muertes violentas por accidente, suicidio y homicidio son proporcionalmente altas en la adolescencia.

Foto: .suicidioadolescente.com.ar
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El piscólogo y miembro de la Red Internacional Suicidiología, Héctor Basile, consideró que la explicación a por qué las muertes violentas por accidente, suicidio y homicidio son proporcionalmente altas en la adolescencia, hay que buscarla en las características particulares de ese estadio de la vida que va de los 10 a los 19 años. 

 "Por un lado, los adolescentes asumen constantemente conductas de riesgo como mecanismo para insertarse en la vida enfrentando adversidades como forma de probarse", dijo a Télam este médico psiquiatra que se ha especializado en el estudio y prevención del suicidio.

"Por otra parte, si bien es cierto que el organismo tiene todos sus mecanismos de defensa fisiológicos en condiciones de optimización, su cerebro no ha madurado lo suficiente para manejar adecuadamente las conductas de riesgo", agregó Basile, creador del portal webwww.suicidioadolescente.com.ar.

"El sistema nervioso del adulto termina de madurar alrededor de los 20 o 22 años porque mielinización del polo frontal, que es clave para el manejo de las respuestas emocionales, se termina a esa edad. Antes de eso, las reacciones son mucho más rápidas e intuitivas", explicó.

"Por eso, cuando le pedimos al adolescente que sea maduro, le pedimos algo imposible porque la 'máquina' no está preparada", agregó.

Esto los hace más propensos a sufrir accidentes, la primera causa de muerte adolescente, pero también de ser asesinados, la tercera causa de muerte entre los varones de 15 a 19 años en Argentina.

Los bajones anímicos que acompañan los conflictos adolescentes tienen una gran incidencia, por otra parte, en las muertes autoinflingidas.

"La adolescencia tiene dos significados: significa crecer pero al mismo tiempo padecer. Los dolores del crecimiento no sólo son los físicos sino los anímicos, lo que hace que el adolescente sea más vulnerable a las crisis familiares o de pareja, al consumo de drogas, el rechazo, la violencia, el bulling...", dijo.

"Y de aquí vienen todos los problemas psicológicos de estrés, angustia y depresión" en el adolescente que puede llevarlo al suicidio, porque "si alguien no tiene la vacuna, es mas fácil que se engripe".

Por otro lado, Basile recalcó que "ninguna persona que se suicida se quiere morir, sino dejar de sufrir", y poner fin a su vida es la única forma que avizora para ello.

"El suicido es una solución definitiva y permanente para un problema que es transitorio y que se supera con el tiempo y el crecimiento. Pero el adolescente muchas veces no entiende esto, porque lo neurobiológico" no se lo permite, dijo.

"Si alguien a través de un tratamiento psicoterapéutico consigue darse cuenta que los problemas algunas vez van a desparecer, ya no necesita recurrir a este recurso de último momento", concluyó.