Mientras muchos teorizan sobre el colapso del sistema público de la Salud, otros muchos lo sufren en carne propia y se animan a transmitir su experiencia con la esperanza de que no se repita. Con un nudo en la garganta, Carmen Lencinas (53) contó cómo murió su papá cautivo de la OSEP, según sus palabras.
Feliciano Lencinas (79) falleció el pasado 2 de julio de una neumonía severa en el Hospital Del Carmen de Godoy Cruz, como consta en el acta de defunción (ver imagen). Un día antes, su hija, Carmen, deambuló por distintos centros asistenciales -que ofrece la Obra Social de los Empleados Públicos (OSEP) a sus afiliados- porque, según dijo, no había cama para internarlo.
Con un cáncer de próstata avanzado y una recaída repentina producto de un aparente principio de trombosis, Carmen lo trasladó hasta el Hospital Del Carmen. "Cuando llegamos a la guardia del nosocomio, estuve como media hora para que me trajeran una silla de ruedas; ya que, mi papá no podía moverse. Tenía las uñas de las manos negras, los brazos y las piernas amoratadas", contó Carmen a MDZ.
Habiendo superado la falta de una silla de rueda, Carmen se encontró, además, con que no sólo no había cama para internar a su padre sino con que la guardia estaba colapsada "como si hubiera ocurrido una catástrofe en Mendoza", comparó la mujer.
Hizo hincapié, también, en la falta de profesionales médicos. "Los chicos residentes con muy buena predisposición me atendieron; pero, en esos momentos, uno precisa de alguien que te dé certezas sobre el diagnóstico", lamentó Carmen.
Con cierta indignación e impotencia, reconoció: "Tuve que ponerme a gritar y hacer un escándalo para que me consiguieran una cama para mi papá. Me recalcaron que 'había gente esperando cama, en pre-internación, desde hacía tres días".
Una vez que le asignaron una cama, Carmen advirtió que no había almohada y que "le pusieron una funda a un paquete de algodón; tampoco había frazada así que fui a buscarle a mi casa", denunció. "Soy consciente que mi papá tenía un tumor muy agresivo y que, probablemente, su desenlace habría sido el mismo. Pero a una persona con una trombosis hay que asistirla de inmediato y anticoagularla; si lo hubiesen atendido más rápido la trombosis no se hubiera agravado", añadió la mujer.
"En un momento, un médico salió a decirme que si mi papá se salvaba había que cortarle una pierna y un brazo. Yo puedo entender todo pero lo único que no puedo entender es que uno, como empleado público, tenga que estar cautivo de una obra social que te abandona cuando la necesitás", se descargó Carmen.
Feliciano era policía retirado y había trabajado también en el cuerpo de Bomberos. Según consta en su recibo de sueldo (ver) le descontaban el 5 por ciento por OSEP y un 0,25 por ciento por fondo de enfermedad catastrófica. "Yo me pregunto, con todos esos descuentos... ¿qué hace la OSEP?", expresó la mujer.
Aclaró, además, que no ha iniciado ninguna acción legal contra las autoridades de OSEP y del hospital porque "consulté con un abogado y me dijo que ellos pueden disfrazar la causa de muerte de mil maneras. Además, yo no tendría el respaldo como para enfrentar todos estos costos", dijo Carmen.
MDZ intentó sin éxito comunicarse con el director general de la OSEP, Alberto Recabarren, y, desde su entorno, se limitaron a indicar: "Esto pasó hace dos meses. Para el hospital es un caso archivado que no presentó nada fuera de lo común. Es un caso de manual por el que se respondió de manual".
Completaron que "el paciente ingresó con un cuadro infeccioso pulmonar con afectación sistémica, agravado por un cuadro oncólogico terminal. Estuvo 3 días atendido por los profesionales de clínica medica. Todos los procedimientos médicos necesarios fueron practicados de acuerdo a los protocolos establecidos. No se registran quejas verbales o escritas con los familiares del paciente".
Por su parte, desde la dirección del Hospital Del Carmen desmintieron que exista colapso aunque reconocieron que "hay momentos en el año donde puede verse comprometida la atención por picos estacionales de enfermedades respiratorias. La guardia atiende 130 consultas promedio anual. En la época invernal el número de pacientes es el más alto por las enfermedades respiratorias".
Negaron, asimismo, que en la guardia haya residentes atendiendo a pacientes y especificaron: "En la guardia general, las 24 horas, los 365 días del año, hay cerca de 40 profesionales, 4 clínicos y 2 cirujanos. Además, están las guardias de especialidades que son 25, sin contar enfermeros que son 8 permanentes".
Sobre la falta de camas, admitieron que "eventualmente puede saturarse la capacidad del hospital que no es infinita. Puede haber demoras para ubicar una cama y si se prolonga se deriva el paciente a otra institución".