En el estómago
Según la BBC, el agua con gas se hace añadiendo dióxido de carbono bajo presión. El resultado es que el agua contiene ácido carbónico. Si la tomás de un solo trago, te puede dar hipo o indigestión.
Pero, en un pequeño ensayo, aleatorio y de doble ciego, se dividió a pacientes que sufren con frecuencia dispepsia o estreñimiento en dos grupos: uno iba a beber agua sin gas durante 15 días, y el otro bebería agua con gas durante el mismo periodo.
Luego, les hicieron distintos exámenes médicos. Ambas patologías mejoraron en el caso de los que bebieron agua con gas, mientras que no hubo mejoría entre los que bebieron agua del grifo.
Puede ser que te sientas hinchado, pero investigadores en Japón descubrieron que este efecto puede tener usos positivos.
Luego, hicieron que un grupo de mujeres ayunaran durante una noche y luego les sirvieron lentamente agua con y sin gas.
Descubrieron que se liberan 900 mililitros de gas en solo 250 mililitros de agua, por lo que los estómagos de las mujeres se dilataron y ellas se sintieron llenas, aunque no habían comido.
Se ha sugerido que el agua con gas puede ayudar a las personas que comen demasiado, porque te hace sentir más lleno.
En los huesos
¿Es cierto que los debilita? La evidencia sugiere que no.
Un pequeño estudio realizado en Canadá y publicado en 2011 concluyó que los adolescentes que bebían muchas bebidas carbonatadas (no agua) tenían menos calcio en sus cuerpos, pero no pudieron saber si esto se debía a las bebidas o al hecho de que estos adolescentes bebían también menos leche.
Así, descubrieron que las mujeres, pero no los hombres, que tomaban bebidas gaseosas con sabor a cola tres veces a la semana tenían los huesos de la cadera con una densidad mineral media menor. No hubo diferencia en el caso de otras bebidas carbonatadas.
En los dientes
Barry Owens, de la Universidad de Odontología de Memphis, en Estados Unidos, llevó a cabo un estudio en 2007 comparando distintas bebidas con gas.
En su estudio, las bebidas basadas en la cola resultaron ser las más ácidas, seguidas de las bebidas basadas en cola pero de dieta, y seguidas luego por el café.
Las bebidas carbonatadas no basadas en frutas, como la cola, resultaron ser las más ácidas, seguidas de las bebidas con gas basadas en frutas, el zumo de frutas y el café. En otras palabras, alguna bebidas con gas pueden perjudicar el esmalte.
Para concluir
En 2001, el equipo de Birmingam estudió siete marcas distintas de agua mineral, cubriendo con ellas piezas dentales extraídas para ver qué sucedía.
Concluyeron que son un ácido débil, como se sospechaba. Pero en cuanto el poder erosionador de ese ácido en los dientes, el efecto fue 100 veces menor que el de algunas otras bebidas con gas.