Un incidente a mano armada conmocionó el sábado a turistas que recorrían la reserva natural de Divisadero Largo, en el oeste de la Ciudad de Mendoza. La situación hizo que se cerrara el acceso a los paseantes, ante el peligro que implica y la ausencia de una decisión gubernamental que impida el accionar de las bandas delictivas en una zona cercana al Centro, pero inhóspita.
Habituales usuarios de la reserva para realizar pedestrismo, señalaron a MDZ que "los robos son constantes y nadie está buscando soluciones". En una visita a la redacción de MDZ este fin de semana, completaron la idea de que "los guardaparques están encerrados para no ser ellos mismos las víctimas de los delincuentes".
Hay una notoria inquietud por lo que está sucediendo en la zona, ubicada a tan solo 8 kilómetros de la Peatonal mendocina y habitual circuito turísitico.