Así está el Prado Español. Allí, los juegos para chicos sufren el deterioro del paso del tiempo y el abandono de los encargados de mantenerlos. Los niños conviven con las bases de cemento de los juegos, que sobresalen por el hundimiento de la tierra. Cualquier caída puede derivar en un accidente peligroso. El columpio, al final de su bajada, deposita a los usuarios en un espacio de agua. ¡Todo un inicio probable en la natación! Un ejemplo más lamentable de lo que siempre representó un orgullo mendocino.