Caso Soledad: la querella pidió 20 años

En la lectura de los alegatos, la fiscalía solicitó por su parte 6 años por la privación ilegítima de la libertad de Soledad Olivera, la mujer que despareció en Lavalle hace casi 4 años. La defensa insistió en que es un caso de trata de blanca que no fue investigado.

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

La querella -en representación de la subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación- solicitó  20 años de condena por el homicidio simple de Soledad Olivera, al considerar que ante el tiempo transcurrido del que nada se sabe de su paradero, todo llevaría a pensar que no se encuentra con vida. 

El abogado Fernando Peñaloza solicitó una sentencia "que deje un mensaje ejemplificador para la sociedad ante un hecho de violencia contra la mujer". Por su parte, la fiscalía requirió la máxima condena por el delito privación ilegítima de la libertad para el único imputado Mariano Luque. 

En tanto, la defensa volvió a sostener la hipótesis de que la joven mujer cayó en una red de trata y que esa línea investigativa no fue debidamente analizada por el aparto judicial.

Prácticamente sin parpadear y muy tranquilo, así escuchaba Mariano Luque en el sillón de los acusados, las sospechas y los reproches hacia su conducta, en marco del juicio que lo tiene como el sospechoso de retener y privar de la libertad a Olivera.

Mariano Luque está acusado de privar de la libertad a Soledad Olivera.


Para el fiscal Darío Tagua, representante del Ministerio Público Fiscal, en el debate se probó la autoría del hecho y se valió de los testimonios para sostener su acusación.

Integran el tribunal: Arlington Uliarte, Roberto Yanzón y Jose Valerio.

"Romina y Marcela, hermanas de Soledad, fueron coincidentes en decir que la víctima se vio motivada a salir de su casa por un mensaje que le había enviado Luque. Y además la testigo con la que se encontró en el camino, María Ester Santana, ratificó que le dijo que iba a encontrar con Mariano y que ya volvía a su casa", argumentó.

Entre las pruebas materiales que citó para acusar a Luque, volvió a referir la cantidad de mensaje de textos enviados entre la víctima y el acusado el día de la desaparición, fueron unos cien aproximadamente. No obstante, el acusado sólo refirió 10 y "le negó a las hermanas de Soledad haberla visto, aún siendo que Romina había visto el mensaje de Luque que decía que la estaba esperando".

Para Tagua, Luque "mintió y no hizo una correcta justificación de lo que lo vincula con la desaparición de Olivera. Además, aseguró que "por la relación de afecto que tenía con sus tres hijos de corta edad, la mujer no se pudo haber sustraído de su domicilio por voluntad propia".

Además, refirió las amenazas de Luque hacia Soledad si volvía con el padre de la última de sus hijas. Estos mensajes intimidatorios fueron ratificados por varios testigos.

Finalmente y según surgió de la inspección ocular, se observó una propiedad deshabitada, la de los dueños de la finca donde vivía Luque con su familia que estaba vacía "y que tenía todas las condiciones para que Soledad estuviera retenida en ese lugar", señaló Tagua.

Darío Tagua, fiscal de Cámara y Fernando Peñaloza, querellante.

Al llegar el turno de la querella, Peñaloza fundó su acusación en la jurisprudencia existente en casos que empezaron siendo investigados como una privación ilegítima de la libertad, pero "la respuesta punitiva fue por homicidio simple". 

En ese sentido, aclaró que ya hay suficiente doctrina para determinar una muerte sin cadáver".

Peñaloza inistió al tribunal que de ser condenado Luque por el delito de privación ilegítima de la libertad, "la respuesta punitiva sería incompleta, porque aún cuando termine su condena y recupere la liberad, seguirá la incertidumbre de qué ocurrió con Soledad Olivera".

Mariano Luque todavía está a tiempo de decirle a la familia de Soledad y a toda la comunidad de 3 de Mayo qué hizo con ella, dónde está, disparó.

Nunca se hizo un ADN

Finalmente María del Carmen Aguilar, abogada defensora de Luque, apoyó sus alegatos en la insuficiente investigación que se hizo del cuerpo de Soledad en la finca donde presuntamente había estado retenida y habló de una instrucción incompleta.

"A Soledad no se la buscó y tampoco se hizo un ADN para buscar elementos genéticos de esta chica en la finca de Curallanca. Tampoco se siguió la línea de que podría haber sido una víctima de trata", apuntó Aguilar, quien solicitó la absolución de Mariano Luque.

Aguilar apuntó contra la instrucción y dijo que no se allanó ni un sólo prostíbulo para dar con Soledad, conforme a la hipótesis de que había sido coptada por una red de prostitución para trabajar en el sur.

"Casos como el de Marita Verón, o como el de Johana Chacón se presentaron de esta forma y no fueron investigados correctamente", concluyó.