Cuotas universitarias: un gasto cada vez más pesado

Los valores de las cuotas mensuales en las universidades privadas se dispararon este año, poniendo en aprietos a muchos estudiantes. Radiografía de una problemática.

Foto: Universidad de Mendoza
Foto: Universidad de Mendoza

Las universidades privadas de Mendoza vienen siendo cuestionadas desde hace un tiempo por buena parte de sus estudiantes debido a los fuertes incrementos en sus cuotas, que incluso han derivado en protestas, algunas de ellas masivas, y en pedidos en la Legislatura para regularizar la situación.

En líneas generales, las principales casas de estudios del ámbito privado están cobrando cuotas mensuales que superan los 2500 pesos, cuando a fines del año pasado los alumnos abonaban menos de 1900 pesos mensuales. Estos incrementos, en varios casos superiores a la inflación no oficial y sumados a otros gastos extras que deben afrontar, repercuten en las finanzas de muchos estudiantes, sobre todo en aquellos que deben mantenerse económicamente por cuenta propia.

Un relevamiento realizado por MDZ reveló que, por ejemplo, en la Facultad de Odontología de la Universidad de Mendoza, cada alumno debe abonar 2870 pesos por mes, cuando el año pasado pagaba unos 1790 pesos. Esto representa un incremento del 40 por ciento, aunque dicha casa universitaria hace tiempo aplica el mismo porcentaje de aumento.

Además, aquellos estudiantes que han cumplido los años de cursado y tienen que recursar una materia, deberán pagar media cuota (1435 pesos) por mes durante todo el año. Si las currículas son más de tres, el valor es una cuota completa. Esto es sin contar los elementos de trabajo que los futuros odontólogos deben llevar y pagar de su bolsillo sin posibilidad de recuperar el dinero, ya que las prestaciones son gratuitas.

En la Universidad Juan Agustín Maza, la cuota mensual para abonar en la carrera de Locución asciende a los 2350 pesos. Dado que aquí se aplica un aumento del 40 por ciento en dos veces, en marzo un alumno de esta carrera abonó 1876 pesos más la matrícula del mismo valor. El incremento, en este caso, fue muy brusco: en marzo del año pasado, la cuota era de 1624 pesos, mientras que en septiembre se ubicaba en los 1786 pesos.

Además, por cada materia que recursan, los estudiantes tienen que pagar 400 pesos mensuales. Un dato llamativo es que las autoridades no dejan rendir los exámenes finales a quienes estén atrasados con el pago de las cuotas, así sea solo en un mes.

En la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad de Aconcagua, el panorama es similar. Mensualmente deben pagarse 2500 pesos en concepto de cuota, más otros 400 pesos por materia recursada. Sin embargo, el aumento de los valores fue más escalonado: pasó de 1950 pesos en diciembre del 2014 a 2230 pesos en el mes de marzo de este año.

Cabe destacar que, según los alumnos, esta facultad se trata una de las más baratas de toda la universidad, ya que un estudiante de Psicología debe desembolsar 2900 pesos mensuales y la cifra que debe pagar uno de Medicina asciende a los 3500 pesos.

La Universidad Católica Argentina parece ser una de las más flexibles en cuanto a la cuota. Según la última actualización, quienes cursen la carrera de Sistemas deben abonar alrededor de 2400 pesos por mes, y el valor suele aumentar un 33 por ciento anual. 

Pero aquellos que no cursen la totalidad de la currícula pagan una parte de la cuota según un sistema proporcional, dependiendo de la cantidad de materias que cursen en el semestre. Aunque aquí también exigen estar al día para poder rendir los finales.

Por su parte, las instituciones de Educación Superior terciarias poseen, en su mayoría, valores menores y más flexibilización que las universidades privadas, aunque los aumentos en las cuotas también son una de las mayores dificultades que los alumnos deben afrontar todos los años.

Las becas

En la gran mayoría de las universidades privadas existen programas de becas para alumnos que cumplan con determinados requisitos. Sin embargo, las mismas son limitadas y en muchos casos apenas cubren una parte de los gastos.

Generalmente, cada facultad ofrece un cuarto de beca (25% del valor de la cuota) a un determinado número de estudiantes, dependiendo de la cantidad que esté cursando, aunque rara vez supera las diez ofertas por carrera. En algunos casos puntuales, las becas suelen ser medias (50%) o completas (100%), pero con menos vacantes y mayores exigencias.

Para acceder a las mismas, los postulantes deben cumplir con una serie de requisitos y mantenerlos o incluso mejorarlos en el transcurso del año: buen promedio general, exámenes finales aprobados, tener las materias regulares y estar al día con el resto de las cuotas, entre otras.

Algunas universidades, como la Aconcagua, además piden una contraprestación: a cambio de la beca, los beneficiarios deben prestar servicios en determinadas horas, como tareas administrativas. Otras casas de estudio, como la Mendoza, otorgan becas a quienes participen en los equipos deportivos universitarios o el coro, pero también son difíciles de conseguir.

Dificultades

Aún muchos mantienen ciertos prejuicios sobre el perfil del estudiante universitario del ámbito privado: de clase media-alta o acomodada, con todos los gastos pagos de sus padres y suficiente tiempo libre para realizar otras actividades.

Pero lo cierto es que muchos de ellos deben esforzarse para solventar las cuotas y otros gastos, como cuadernillos, libros, fotocopias y otros elementos necesarios para sus estudios. Si bien hay quienes pueden ser solventados por su familia, muchos otros reciben parte o nada de ayuda económica y deben trabajar para poder seguir estudiando.

La cuestión de los horarios, aunque parezca más flexible que en una universidad estatal, es en realidad un gran problema para muchos de los estudiantes de las privadas, ya que quienes cursan en la mañana y trabajan en la tarde, o viceversa, tienen muy poco tiempo para estudiar y descansar, lo que provoca inconvenientes en la salud, que terminen postergando la carrera o, en el peor de los casos, abandonando los estudios.

Centros de estudiantes

A diferencia de la Universidad Nacional de Cuyo, las universidades privadas mendocinas carecen casi por completo de organizaciones estudiantiles que permitan un ámbito de diálogo con las autoridades universitarias, salvo muy contadas excepciones conseguidas luego de meses o años de luchas, que a su vez se encuentran con un limitado campo de acción.

Esto deriva, según muchos estudiantes universitarios, en protestas espontáneas que acaban en movilizaciones generalizadas como la que se produjo el pasado 27 de febrero en los Portones del Parque.

Esta manifestación provocó una reacción mediática importante, ya que al mes siguiente, los representantes estudiantiles pudieron reunirse con legisladores de la Bicameral de Educación para denunciar los "excesivos incrementos de las cuotas mensuales" y pedir que se cree una normativa que regule estos aumentos.