El 11 de abril de 1932 un manto grisáceo cubrió ciudades de todo el centro del país, pero también de Uruguay y sur de Brasil: había erupcionado una cadena de volcanes mendocinos y chilenos, entre ellos, el Descabezado. Fue la más fuerte de la que se tenga registro y la prensa nacional de entonces le dio una amplia difusión con fotografías de cada rincón del país que se vio cubierto de cenizas.
La historia. En tanto, el historial de erupciones del Tupungatito, específicamente, indica que ha tenido entre 19 y 25 erupciones, según quién haya realizado el estudio. Según se informa en Chile desde su Sernageomin, los eventos registrados incluyen reactivaciones menores e incrementos de actividad fumarólica y habrían sido de baja explosividad (índice de explosividad volcánica 1 ó 2), caracterizados por explosiones, columnas de gases y cenizas.
El último evento. Su última erupción con depósito reconocible ocurrió en 1959-1960, con emisión de una colada de lava de 1,85 km de longitud y caída de ceniza en Argentina, y su última reactivación menor ocurrió en 1986 con una débil columna de cenizas negras que cubrieron levemente una pequeña área de sus glaciares.
¿Qué pasaría? Los principales peligros de este volcán serían los lahares debido a la extensa y potente masa de hielo que posee, lavas y flujos piroclásticos hacia el río Colorado (Chile, afluente del Maipo), caída de bombas y bloques en el área proximal, y caída de ceniza y lapilli (principalmente hacia el lado argentino).
¿Cómo es? Posee 8 cráteres que han concentrado la actividad eruptiva histórica y la actividad fumarólica permanente, los cuales se localizan en el extremo norte de una depresión semi-circular de 4 km de diámetro abierta al noroeste.