Con más de 20 clientes que realizaban sus apuestas en la parte posterior de una agencia de loterías e hípica de Ensenada, cerca de las ocho y media de la noche del sábado ingresó un joven que cubría su rostro con un pasamontaña.
Enseguida se acercó hasta el mostrador, protegido por un enrejado, y en momentos en que estaban allí el propietario del comercio, su hijo, la novia de éste y un empleado, les hizo saber que “esto es un asalto”.
El titular de esa agencia, que funciona en la calle Horacio Cestino entre Roca y Quintana, de Ensenada, lo miró y le dijo, entre incrédulo y desafiante, “bueno, arrancá”.
Un par de segundos después, el ladrón contestó de manera violenta y sin margen para seguir dudando del motivo de su presencia: con su arma de fuego descerrajó un balazo, que impactó de lleno contra una pared.
Así lo reveló ayer a El Día Rosa Pereyra (47), empleada del lugar, quien además hizo saber que “el tiro le rozó un codo al dueño de la agencia”.
La intempestiva reacción del asaltante no sólo colmó de miedo al comerciante y a quienes lo acompañaban. También, de acuerdo a lo dado a conocer por la mujer, “a los 20 clientes que estaban haciendo sus apuestas hípicas en el fondo del local”.
“Inclusive -acotó- del susto los clientes se refugiaron en un baño”.
Persuadido de que tenía amedrentadas a todas sus víctimas, entonces el delincuente ordenó al empleado que le entregara el dinero de la recaudación.
“Justo en ese momento había 13.000 pesos y no tuvo más alternativa que sacarlos de la caja registradora y entregárselos”, indicó luego Pereyra.