Aseguran que Soledad Olivera estaba embarazada del acusado

En la primera jornada del juicio, habló el único imputado: Mariano Luque. La hermana de la víctima complicó su situación.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Con una revelación inesperada empezó el juicio por la desaparición de Soledad Olivera, la mujer de la que nada se sabe desde el 18 de noviembre de 2011, cuando partió de su casa de Lavalle para verse con Mariano Luque, el único acusado. 

En el debate, Deolinda Mabel Giménez dijo que su hermana Soledad cursaba el cuarto mes de embarazo y que si bien ella quiso ocultarlo a su familia, había reconocido a Romina -otra hermana con la cual vivía- que "esperaba un hijo de Luque".

Mabel brindó una extensa declaración en la cual dio un dato no conocido hasta ahora: que Soledad estaba embarazada de Luque con el cual se frecuentaban, aunque "ya no eran novios", declaró frente al tribunal de la Segunda Cámara del Crimen esta mañana.

Giménez aseguró que su hermana y Luque habían tenido una relación años antes de su desaparición, pero en la última época "sólo se frecuentaban".

"Una vez lo vi en la casa de Soledad, él le fue a llevar unos medicamentos que ella necesitaba. Y por lo que veían mis otros hermanos que vivían en la misma casa, le compraba ropa, le daba mercadería y dinero", comentó.

Fue Romina, la más chica de las hermanas de Soledad, a quien la joven desaparecida le confesó que esperaba un hijo de Luque, que a su vez estaba en pareja con Beatriz Chacón, hermana de Johana Chacón. La niña de trece años desapareció 10 meses después de Soledad, en la misma finca donde vivía con la pareja y el resto de sus hermanos.

Incluso fue la propia Romina quien le miró el celular la tarde que fue vista por última vez Soledad y vio el mensaje de Luque, quien le decía "te estoy esperando".

Organizaciones sociales y la diputada Noelia Barbeito presenciaron el debate.

Con la intervención del Ministerio Público Fiscal, integrado por Marcelo Tagua y el fiscal Santiago Garay, Mabel fue interrogada sobre un episodio en el cual fueron a preguntarle a Luque sobre su hermana.

"Nosotros fuimos a preguntarle porque mi hermana Romina había visto que Soledad salió porque antes había recibido un mensaje de Luque. Él nos dijo que no la había visto y que no sabía nada de ella, incluso nos dijo que miráramos su celular que no tenía nada", relató Mabel.

Y agregó: "Nos dijo que hiciéramos la denuncia porque su papá o padrastro Luis Currallanca, tenía un amigo en la policía y nos podía ayudar".

Hace tres años y medio que nada se sabe de Soledad Olivera.

En el juicio, también se barajó la posibilidad de que Soledad se haya ido por sus propios medios, quizás movilizada por el cobro de la indemnización de su difunta madre, pero "nunca llegó a cobrar ese dinero, porque el acuerdo laboral salió después de la desaparición", aseguró la testigo.

"No tenemos ningún indicio de que mi hermana se haya ido, ella nunca dejaría solos a sus tres hijos. Antes de desaparecer cobró como $7.000 de un plan social y le compró ropa a todos, incluso un vestido que iba a usar para navidad. Era una buena madre, todavía tenemos la esperanza de que esté viva", dijo con los ojos llenos de lágrimas, ante la pregunta de Fernando Peñaloza, abogado querellante por la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provncia.

Luque dio su versión

Mariano Luque, el único acusado de privar de su libertad a Olivera, dio su versión de los hechos y admitió que existía "una relación casual", pero no "con título de noviazgo o pareja".

En su relato señaló que había una amistad y que se veían de vez en cuando para mantener relaciones íntimas. "Ella me llamaba cada vez que necesitaba dinero o ayuda, pero no éramos pareja".

Aquí el acusado tuvo una fuerte contradicción, cuando dijo que se veían en una vivienda abandonada al fondo de la propiedad, mientras que durante la investigación había declarado que los encuentros eran en su cuarto, en la casa principal de la finca que administra su padrastro Luis Curallanca.

Luque aclaró que si bien ese día intercambiaron mensajes nunca llegó a concretarse el encuentro "porque no le conseguí el dinero que ella necesitaba".

Lo extraño es que si bien había una "amistad", con ciertos derechos, y aún reconociendo Luque "que si no hubiera desaparecido Soledad la continuarían", admitió que luego de ese viernes 18 de noviembre de 2011, cuando la mujer fue vista por última vez, "nunca más volvió a llamarla para saber de ella".