Una educación sin caricias engañosas

Norma Corsino, Mariana Caroglio y Eduardo Andrades, integrantes del equipo de técnico de Alfredo Cronejo, dialogaron con MDZ Online respecto de lo que se viene en materia educativa en la provincia. Calidad, presupuesto, capacitación docente, lo que mantendrían de la actual gestión y lo que reformularían.

Foto: MDZ
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Mucho se habla por estos días del proceso de transición que debe vivir el Gobierno provincial, que en diciembre dejará de ser administrado por Francisco Pérez y en su lugar asumirá el gobernador electo Alfredo Cornejo.

Respecto de esta transición, debido a la situación financiera de la Provincia, lo económico se ha convertido en el centro de todas las miradas, pero hay otros espacios de la administración del Estado que también cobran relevancia mirando a futuro, más allá del 10 de diciembre.

Norma Corsino, Mariana Caroglio, Eduardo Andrades y Tadeo García Zalazar son parte del grupo que trabajó en el equipo técnico de Cornejo en el área Educación y que en la actualidad han orientado su labor a la transición que lleva a que en el 2016 sea el nuevo gobierno el que dé inicio al ciclo lectivo.

Para MDZ Online, la situación de la educación en Mendoza ha sido un tema de preocupación desde siempre, por eso quisimos conocer qué era lo que se venía en materia educativa con la nueva gestión. Nos reunimos entonces con Norma Corsino, Mariana Caroglio, Eduardo Andrades para mantener un diálogo en el que la calidad educativa y el uso del presupuesto en el área fueron los temas principales.

- Durante la campaña, Alfredo Cornejo pidió más Matemática y Lengua en la educación para mejorar la calidad y recibió muchas críticas desde varios sectores. ¿Qué diagnóstico hacen ustedes de esto?

Mariana Caroglio: Lo que nosotros hemos podido ver recorriendo la provincia es que hay planes que no llevan a la calidad educativa, por ejemplo, hay muchas críticas al Mendoza Lee y Escribe y al Matemáticas para Todos, porque los docentes sienten que los chicos no se alfabetizan como podrían hacerlo, entonces empezamos ya en primero y segundo grados con dificultades. Cuando el docente no confía en lo que está aplicando, no tiene sentido seguir adelante con eso.

Norma Corsino: Sobre estos programas, los docentes dicen que les pone un límite, porque establecen hasta dónde hay que enseñar, pero hay grupos que pueden llegar mucho más allá y no se les permite a los docentes que puedan ampliar el saber para los chicos. Estamos limitando a los chicos y también a los docentes con programas enlatados en los que no ven el avance, y al año siguiente el docente toma a los alumnos con determinados límites. Tal vez estos programas podrían darse como apoyo y no como límites en la enseñanza. Podrían ser accesorios, pero no únicos.

Eduardo Andrades: Yo agregaría además que la mejora en la calidad es un proceso que tenemos que empezar en una especie de línea subcero. Hay una realidad hoy por la que podemos decir que debemos hacer una mejora en la capacidad de la enseñanza del docente, sacar desde los institutos de formación docentes más calificados, es decir que tiene que haber un proceso en el que primero hay que tratar de que los alumnos secundarios que van a entrar en los institutos de formación tengan que pasar por un proceso de exigencia mayor, porque, a futuro, cuando ellos se reciban, van a tener que trabajar conpequeños ciudadanos.

Hay muchas críticas al Mendoza Lee y Escribe y al Matemáticas para Todos, porque los docentes sienten que los chicos no se alfabetizan como podrían hacerlo.

N.C.: Yo estoy de acuerdo en que tengamos que capacitar bien a los docentes en los institutos de formación, pero, a ver, los capacitamos bien y luego los limitamos, les decimos esto no lo enseñes, limitate a este programa, es decir, no podemos escribir con la mano lo que vamos a borrar con el codo. Además, los tenemos que capacitar con las herramientas con las que verdaderamente van a tener que trabajar, porque yo le digo al docente que trabaje con las TIC [tecnologías de la informática y la comunicación] y llega a la escuela y se encuentra con que no tiene internet. Es decir, van de la mano la capacitación y las herramientas para que puedan trabajar con calidad.

- Eso está bien en el discurso, pero la intención de capacitar adecuadamente al docente se viene escuchando desde hace veinte años. Cuál es la propuesta concreta, porque estamos escuchando lo mismo que nos dijeron desde el gobierno de Bordón en adelante.

M.C.: Nosotros creemos que hay que hablar mucho de la capacitación en servicios, que últimamente ha habido un montón de jornadas para los docentes, pero cuando se los consulta en la libertad de que puedan hablar sin temor, porque eso también es una realidad, nos dicen que no les ha servido la capacitación que se les dio. Nosotros hemos estado trabajando muy cercanamente con Formación Docente de la Universidad Nacional de Cuyo, y una de las posibilidades es que nuestras universidades nacionales públicas puedan ayudarnos a capacitar a los docentes en la realidad que ellos necesitan conocer.

N.C.: También sería importante no capacitar en lo que a mí me parezca. Cada institución, cuando hace sus jornadas institucionales, puede expresar con libertad y no uniformar, porque tal vez una institución necesita capacitación en relaciones interintitucionales, otra en didáctica de la Matemática, otra en el uso del laboratorio.

- Todos estos caminos llevan a un solo punto de confluencia: un presupuesto acorde y bien distribuido.

N.C.: Por supuesto, porque en este momento tenemos que, del presupuesto que recibe la DGE, el 97 por ciento va a sueldos, es decir que me quedo con tres por ciento con el que tengo que pensar en pagar alquileres, capacitaciones y otras cosas. Ese tres por ciento es muy poco, entonces hay que reconducir, hay que pensar de otra forma el presupuesto para educación, porque con ese tres por ciento yo no puedo hacer todo lo que hay que hacer.

- Bueno, pero ese 97 por ciento en sueldos no se puede reducir. ¿Cuál es el concepto en esto de reordenar?

N.C.: Por supuesto que no se puede reducir, nosotros queremos que el docente siga cobrando y bien, no queremos tocarle ese 97 por ciento, lo que queremos decir es que de algún lado habrá que poner esto que dice la ley provincial de educación sobre el ocho por ciento de PBG, de manera de que ese tres por ciento siga siendo para lo que corresponde, pero que sea más significativo. Bajo ningún punto de vista es sacarle un centavo al docente ni que el docente no tenga que recibir lo que le corresponda y seguir aumentando el sueldo según la canasta. Lo que queremos decir es que de alguna manera hay que hacer que ese tres por ciento que nos queda rinda de otra forma.

M.C.: Lo que pasa con el 97 por ciento de esa masa salarial que se va en docentes y planta funcional es que en realidad hay mucha gente que no cumple las funciones que debería cumplir. Hoy hay un montón de misiones especiales que han dejado de prestar servicios educativos, entonces falta gente en las escuelas y hay un montón de misiones especiales en el sindicato, en los gremios, en las municipalidades, muchas adscripciones, y hay que reorganizar todo eso.

E.A.: A ver, si logramos liberar al director de la escuela de tanta tarea burocrática y no se le bajan tan direccionadamente los planes y puede llegar a, conociendo el contexto, dedicarse más al seguimiento pedagógico, que se concentre en lo pedagógico y la DGE tenga grupos de apoyo pedagógico para aquellos docentes que se van a encontrar con la posibilidad de mejorar dentro del entorno y el contexto en el que trabajan, sea urbano, rural, se puede llegar a hacer una mejora de la educación.

N.C.: Y retomando lo anterior, quiero dejar en claro algo, porque he recibido llamadas de los departamentos preguntando si es cierto que vamos a echar a los que están en funciones especiales. Nada más lejos que eso, nosotros no queremos echar a nadie, lo que quería decir Mariana recién de que hay muchas misiones especiales y adscripciones es que desconocemos cuál es la función. Se están pagando de dos a tres sueldos y se está yendo mucho dinero en gente que no se sabe qué está haciendo. Hay casos de gente que está en misión especial, y el que tomó su cargo está de licencia por enfermedad, entonces hay un tercero que está cumpliendo con la función en la escuela. Por eso hemos pedido informes, porque queremos saber cuáles son las resoluciones de esas misiones especiales, dónde están esas, cuál es el rol que están cumpliendo y cuál es el seguimiento que la DGE les está haciendo. Si está correcto, si se está haciendo un seguimiento y es productiva esa misión especial, aplaudimos, pero no estamos de acuerdo con esas misiones especiales que no sabemos dónde están ni qué están haciendo. En cuanto a lo que decía Eduardo recién de los directores, nosotros queremos que los directores cumplan la función inicial, que es la de acompañamiento pedagógico, porque los directores están tapados de tareas administrativas con planilla de esto, planilla de aquello, rendición de fondos, y no pueden ir a sentarse a hacer un acompañamiento pedagógico a sus docentes.

M.C.: Otro tema importante es el control de las asistencias. Hoy tenemos una gran cantidad de docentes que no asisten a clases por razones de salud. En este momento hay una empresa privada, que es la empresa Schweitzer, que es la que controla el ausentismo docente y que cobra por mes 900 mil pesos al gobierno provincial por el control de inasistencias. Si se corroboran las inasistencias, se ve que la prestación es sumamente deficitaria, entonces ahí también hay que trabajar, porque está el docente que realmente se enferma y está aquel que no cumple. Y tenemos un grave problema en Salud Laborar, hoy los docentes no están siendo atendidos como corresponde. Van a Salud Laborar a sacar la certificación y es un periplo el que tienen que pasar para que los puedan atender. Si hoy tenemos una empresa que cobra por mes 900 mil pesos y no alcanza a atender el cinco por ciento de las llamadas que se dan durante un mes, entonces también hay que reorganizarlo. Esta empresa tiene un convenio que está por terminar en noviembre y esperemos que el gobernador deje que el gobierno que viene se haga cargo de la licitación, como también esperamos que la DGE permita al nuevo gobierno que haga el llamado de dirección de acuerdo. Por qué digo esto, porque en julio salió una resolución en la que se llamaba a concurso de dirección pero que la tuvieron que derogar porque había errores, cuando es un gobierno que se está yendo, entonces corresponde al nuevo gobierno fijar su política educativa y, en función de eso, convocar a un concurso de acuerdo a lo que se piense. Estamos pidiendo que se nos dé información, que podamos trabajar en conjunto con la DGE, porque una transición es trabajar juntos, pero no ha habido respuesta, y eso nos preocupa.

Hay que reconducir, hay que pensar de otra forma el presupuesto para educación.

- Y más allá de la redistribución del presupuesto, ¿cómo analizan la situación de los contenidos.

N.C.: Nosotros venimos diciendo desde hace tiempo que pretendemos un congreso pedagógico, y en ese congreso uno de los principales temas serían los contenidos.

- ¿Un congreso pedagógico a nivel nacional como en los 80?

N.C.: No, a nivel provincial, y uno de los puntos importantes para mí es rever y volver a trabajar con los contenidos, específicamente de primaria, porque no podemos reorganizar la secundaria cuando no sabemos qué es lo que se va a trabajar en la primaria. Se ha hecho un muy buen trabajo en nivel inicial, pero debe haber un congreso pedagógico que trabaje con los contenidos de primaria. Es necesario que se haga un congreso pedagógico vinculante.

E.A.: La gente ha pedido eso. Cuando se hicieron las consultas en diciembre, cinco consultas simultáneas antes de que la ley fuera sancionada por Diputados, lo que salía de manera recurrente era la necesidad de hacer un congreso pedagógico. Y a mí me parece bien, porque el éxito que tuvo el del año 85, que por unanimidad se aprobó en el Congreso de la Nación, se tradujo en que se logró encausar el sistema educativo después de lo que había imperado en el gobierno militar. Después vino la Ley Federal [de Educación, sancionada en 1993]. Ha llegado un momento en el que no debe ser sesgado lo que se defina sobre educación, sino que haya una instancia donde las familias, la sociedad, el sector productivo, todas las partes también puedan opinar.

- A propósito de los pedidos de los padres, ¿cuál es el reclamo más frecuente de la sociedad, de acuerdo a lo que ustedes han podido ver?

E.A.: En general, el mayor reclamo es por la ausencia de los docentes en las escuelas. No sé si la familia están en situación de opinar en el nivel primario qué es lo que el chico tiene que aprender, eso lo dejan a las autoridades. A los padres lo que les interesa es que el chico no falte a la escuela, que esté debidamente amparado, pero no sé si hay tanta capacidad para opinar sobre el grado de exigencia, que es algo que se ha ido perdiendo, pero sí reclaman que esté contenido en la escuela, que los docentes no falten, porque el chico padece la situación de que a lo largo de un año en una materia tuvo tres cuatro maestras. Eso lo tenemos que revisar para ver cómo se puede resolver. P supuesto que ahí hay que ver el tema del estatuto, y habrá que hacer una nueva focalización sobre cuáles son las cosas que se deberían cambiar y empezar a trabajarlo con la Legislatura, el sindicato y el sector docente.

M.C.: Pero hay algo en lo que Cornejo hacía hincapié y que a mí me parece sumamente necesario. Él decía que la educación hoy no podía ser definida solamente por el Estado, sino que el padre tiene que ser parte y saber qué se está haciendo con su hijo en la escuela, porque es una manera de que el padre se comprometa y que exija calidad.

 Es necesario que se haga un congreso pedagógico vinculante. 

- Bueno, pero tenemos nuevas generaciones de padres e incluso de docentes que hicieron la primaria en los 90. En este sentido, respecto de los padres, tampoco es muy probable que tengan los elementos para analizar, comparar y reclamar lo que se les está enseñando a los niños, y por el lado de las nuevas camadas de docentes puede pasar lo mismo, especialmente porque no tenemos una buena base.

N.C.: Y otra cosa, los papás de hoy lo que piden es que no se les den tareas a los niños, porque no tiene tiempo de ayudarles, es decir, no existe el acompañamiento, los padres lo que quieren es dejar el niño a las ocho e irlo a buscar a la salida, pero que no se les dé tarea. En muchas instituciones no existe el acompañamiento de los papás.

M.C.: Lo que pasa es que también se les hace difícil acompañarlos, porque si nos ponemos a ver el programa Mendoza Lee y Escribe, los padres no saben para dónde salir.

N.C.: Se trata de las dos situaciones. Nosotros lo hemos escuchado de maestros que nos dicen que llaman a los padres por situaciones de conducta, por situaciones de acompañamiento didáctico, y no aparecen.

M.C.: Bueno, y ahí hay que tener en cuenta que si a los padres se los llama y no van, hay casi una situación de abandono de persona, entonces hay que trabajar con los ministerios de justicia, con Desarrollo Social…

N.C.: Eso también lo hemos propuesto, el trabajo conjunto entre Educación, Desarrollo Social y Salud, que podamos llevar a través de una cédula, por ejemplo, información en común, que yo abra una computadora y sepa si ese nene hizo las revisiones médicas, si está vacunado, si su papá recibe ayuda universal, si hay algún conflicto con seguridad.

M.C.: También está el proyecto Go School, que se va a aplicar en algunas escuelas públicas como experiencia piloto, que es un sistema para que los padres puedan saber al instante si su hijo está en la escuela, cómo es el rendimiento, que le pueda hacer un seguimiento.

N.C.: Hay escuelas de la universidad que ya lo tienen.

E.A.: Quiero retomar lo que decíamos hace un rato, acerca de que se viene escuchando desde hace muchas administraciones atrás el tema del cambio, pero acá hay una concepción inexistente que es la de política de Estado, y tenemos que decir a las claras que lamentablemente los gobiernos que asumen tiran por la borda algunas cosas buenas que se estuvieron haciendo. Nosotros tenemos absolutamente claro, e inclusive el mismo Alfredo [Cornejo], y esperemos que quien tome la DGE entienda lo que este grupo ha venido recabando, de que tenemos que sostener aquellas cosas que estamos convencidos de que se vienen haciendo bien. Se habló de que nosotros íbamos a tirar por el piso el Conectar Igualdad, no se trata de eso, al contrario, lo que debemos hacer es realizar inversiones para que haya conectividad.

N.C.: Otra cosa que también escuchamos y que no sabemos de dónde lo habían sacado era que la intención del equipo era evaluar docentes. Muy lejos de la realidad, lo que queremos es que los docentes tengan las herramientas necesarias para que las trayectorias de sus alumnos sean exitosas, no es evaluar y calificar.

 En el caso del director de Palmira golpeado, los padres nos preguntaban por qué se sacaron las amonestaciones. 

- Pasemos a otro tema. Desde mediados de los 90 hasta mediados de la primera década del siglo XXI, teníamos en las escuelas chicos que venían a resolver un problema de alimentación, en este momento tenemos, por las políticas del Gobierno, alumnos que llegan a las escuelas, en la mayoría de los casos, por educación, no por comida. ¿Cómo aprovechar este contexto para mejorar la educación?

N.C.: Sería ideal también que empecemos a revalorizar el docente. Más allá de que tenmemos docentes que no salen formados como en otras épocas, también ha perdido el valor el docente, lo ha perdido frente al alumno y frente a la sociedad toda, entonces me parece que si estamos reclamando por un lado un docente capacitado, también debemos revalorizarlo una vez que esté inserto en la escuela, y no sólo revalorizarlo en cuanto al respeto, sino también en lo que va a transmitir ese docente.

- Pero esa desvalorización del docente viene de la mano de la desvalorización de las instituciones en general.

N.C.: Necesitaríamos un cambio de cultura de la sociedad, porque hemos perdido la cultura del esfuerzo. El primer contacto que tiene un niño con la cultura es en la casa, entonces, lo que haría yo sería primero un cambio en la casa y luego en la escuela.

M.C.: Nosotros hemos traído en Godoy Cruz varias veces a pedagogos de afuera, y el último que vino fue Gustavo Iaies, que hizo un estudio con los chicos de quince años, y lo que estos chicos piden en la escuela y en la casa son límites, porque hoy tenemos padres que quieren ser jóvenes o parecerse jóvenes y pierden la autoridad, y con el maestro pasa lo mismo, entonces les cuesta un montón poner autoridad, pero resulta que si ponés autoridad sos un facho, y encima tenés resoluciones que les van quitando a los docentes la posibilidad de llamarle la atención al chico que no se comporta bien.

N.C.: Eso lo hemos podido ver en las escuelas que hemos recorrido. Los chicos y los padres piden límites.

M.C.: En el caso del director de Palmira golpeado, los padres nos preguntaban por qué se sacaron las amonestaciones, padres de zonas rurales.

N.C.: Porque resuelven el problema sacando al chico de esta escuela y llevándolo a otra, pero el problema va a seguir existiendo en la otra escuela.

- Por todo esto, termina siendo un problema social del que la escuela se tiene que hacer cargo.

M.C.: Claro, pero se puede revertir, y los padres tendrán que entender que lo que se está haciendo es por el bien de los chicos, y tendremos tal vez un tiempo de padres quejándose, pero cuando empiecen a advertir que sus hijos están mejorando en la escuela, tendrán que entender que es la única vía. Si nosotros seguimos en esta situación, no va a haber forma de contener a los chicos.

E.A.: Hay que, independientemente de cuál vaya a ser la metodología, volver al grado de exigencia. Si yo quiero, como docente, realmente respetar a mis alumnos, tengo que sacar de ellos las mayores potencialidades, y no va a ser con caricias engañosas.

- Para terminar. Ustedes mismos dijeron que la característica de las gestiones que asumen es borrar de un plumazo todo lo que hizo la anterior. Entonces, ¿cuáles serían las tres o cuatro políticas de esta gestión que conservarían?

N.C.: Yo, con algunos ajustes y perfeccionándola, la jornada extendida. La dejaría y ampliaría la cantidad de escuelas, cuidando más la ración alimentaria, que en eso hay algunas fallas.

E.A.: La educación sexual, porque el programa que se ha elaborado, desde lo teórico, es correcto, pero no está bien aplicado. Obviamente, el Conectar Igualdad, claro que mejorando el servicio de internet y capacitando al docente. Y lo otro sería ampliar los datos en la cédula escolar para que desde el Gobierno se conozca la situación de los chicos.

M.C.: Lo que ha hecho muy bien este gobierno, con ayuda nacional, es el mantenimiento y el llegar con nuevas tecnologías a las escuelas técnicas, porque es la escuela técnica la que nos va a ayudar a que el chico pueda insertarse en el mundo laboral.