El primer canto del gallo no es privilegio del más madrugador sino una cuestión de liderazgo, según un estudio de la revista Nature.
Un grupo de científicos japoneses demostró que el jefe del gallinero siempre es el primero en anunciar el comienzo del día y que los demás gallos sólo cantan después, respetando el orden verticalista.
Gallos y gallinas conviven en un orden social muy jerarquizado que rige la vida de estas aves de corral, indica el estudio.
Es tan estructurada esta sociedad emplumada, que el gallo dominante come primero, elige a sus parejas, el mejor nido, y goza del privilegio de despertar al resto.
Los científicos observaron además que los gallos de rango inferior cantaban menos a menudo que los demás. Por esa razón, si el gallo de alto rango es retirado de la experiencia, el de segundo rango pasa a ser el primero que canta.
"Cuando se pone juntos a gallos que no se conocen, comienzan por pelearse. No bien se identifica a los más fuertes, los combates disminuyen y solo los de mayor rango siguen provocando esporádicamente con picotazos a los demás, pero nunca a la inversa", explicó a la AFP Tsuyoshi Shimmura, de la universidad de Nagoya, coautor del estudio.
El canto del gallo es un acto innato, no adquirido. No varía según la posición jerárquica de quien lo emite. "No observamos particularidades específicas en el canto del dominante", anunció el científico nipón, cuyo objetivo final es identificar el gen implicado en la emisión del sonido.