La Justicia intenta recabar más datos acerca de los autores del crimen de Miguel Páez (20), quien falleció el sábado a la madrugada, luego de ser agredido a la salida de un boliche en La Alameda.
Las pesquisas se orientaron a partir del testimonio de un patovica, quien señaló que la víctima y los posibles agresores fueron echados del local, luego de un incidente que comenzó al interior del local bailable Cocodrilo.
Valiéndose de ese dato y de la información que prestó un cuidacoches, la fiscal Daniela Chaler solicitó las cámaras de seguridad del lugar y del CEO, pero no filmaron el instante en el que el joven fue ultimado.
Por eso, la funcionaria ordenó abrir las cámaras de seguridad de los locales aledaños al boliche, con la intención de encontrar alguna secuencia, donde se visibilice el rostro de los sospechosos.
"Tenemos una pista investigativa firme, que tiene que ver con un hecho de violencia y brutalidad que se da en la noche. Hasta el momento, no podemos atribuirlo a un robo, u a otro delito", señaló Chaler en diálogo con MDZ.
Al parecer, todo habría comenzado, luego de la víctima intentara sacar a una chica a bailar, según el testimonio de las personas que lo acompañaban esa noche.
Miguel falleció producto de un fuerte golpe en la cabeza y fue encontrado sin vida en la esquina de San Martín y Chacabuco.