Moverse en el trabajo, una actividad saludable

Estar parado, caminar o realizar actividades dentro de la oficina contribuye a eliminar el sedentarismo y favorece la salud.

En los últimos años diversos estudios han instalado la idea de que el sedentarismo es tan nocivo como fumar, incluso en el mundo angloparlante este concepto se reduce a la frase “sitting is the new smoking”, que se ha traducido al español como “sentarse es el nuevo fumar”.

Esto ha convertido al sedentarismo en un inminente riesgo para la salud en la era tecnológica, debido a que, en la última década, las investigaciones han revelado que estar mucho tiempo sentado está relacionado con un mayor riesgo de sufrir diabetes, enfermedades coronarias o incluso cáncer.

Una declaración que fue publicada el mes pasado en el British Journal Sports Medicine por parte de un grupo de mèdicos britànicos recomienda a las personas que trabajan en escritorios que estèn inicialmente dos horas al día parados o caminando, y que luego incrementen su actividad no sedentaria a cuatro horas diarias.

Si dichos objetivos parecen extremos, no hay que desanimarse. John Buckley, profesor de la Universidad Británica de Chester y presidente del Consejo Internacional de Prevención Cardiovascular y Rehabilitación, aconsejó que, si se empieza de cero, el objetivo es alcanzar la meta de dos horas en el transcurso de un mes y luego la de cuatro horas en los próximos tres o cuatro meses.

Incluso los intervalos de actividad pueden ser cortos: si solo se está de pie, se puede estar como mínimo unos cinco minutos corridos, y si se está en movimiento, con dos minutos es suficiente.

Pero aún persiste una duda: ¿Cómo se puede estar tantas horas sin estar sentado en un trabajo de escritorio

Lo recomendable es no permanecer sentado durante más de media hora, una manera simple de recordar estar de pie y moverse es activar un temporizador en 30 minutos, explicó Neville Owen, jefe del laboratorio de Comportamiento de Epidemiología en el Instituto del Corazón y la Diabetes Baker IDI, de Australia.

Por su parte John Tryfault, profesor asociado del Centro Médico de la Universidad de Kansas (Estados Unidos), señaló que esos episodios de ejercicio no tienen porqué interrumpir el trabajo. Por ejemplo, si se hace el hábito de utilizar una impresora o fotocopiadora ubicada lejos del escritorio, se incorpora un movimiento diario.

Otros hábitos que pueden incorporarse, principalmente en los recesos laborales, es bailar una canción o ir a almorzar fuera de la oficina junto a un compañero.

Fuente: Washington Post

Traducción: Nicolás Munilla