Cómo destruir un símbolo y no hacerse cargo

Escombros tirados, obras inconclusas, zonas de oscuridad impenetrable, venta ambulante sin control... La serie de informes de MDZ Online sobre el Parque mostró el estado en el que se encuentra el espacio público más grande de la provincia, pero a la hora de asumir responsabilidades, no hubo funcionario que, en términos futboleros, no pateara la pelota afuera.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Allí, en 1954, se realizó la edición de ese año de la Feria de las Américas. Allí, una gran parte de los mendocinos pasó alguna vez el Día de la Primavera. Allí se reunía la gente hace casi un siglo a escuchar las transmisiones radiales. Allí había una nave que fue bautizada La Cuyanita, en un lago artificial con una playa construida para que los visitantes pudieran disfrutar del agua. Allí tienen sede dos de los clubes de fútbol más importantes de la provincia, de hecho, los dos que juegan el clásico de Mendoza. Allí está uno de los monumentos más imponentes a la gesta sanmartiniana. Allí, muchos disfrutan de la nieve cuando cae en la ciudad y desde sus portones, traídos de Escocia en la primera década del siglo XX, comienza todos los años el Carrusel de la Vendimia. Allí hay una estación meteorológica, un centro de investigaciones y clubes en los que se puede practicar tenis, golf, natación, hay una escuela hogar y un museo, y también hay un estadio de fútbol, un circuito para ciclismo y la universidad más importante del oeste argentino. Y allí, en ese espacio al que las aves regresan cada noche para descansar, en ese lugar que amarillea con el otoño y nos regala un paisaje sin igual, en ese parque que ni siquiera necesita que se lo identifique, porque cuando alguien pregunta “¿vamos al parque?” no hay otro destino que “El Parque”, allí, hay desidia, de esa desidia que destruye, la que contamina, la que no logra borrar el pasado pero sí nos hace ver con nubes el futuro si no se revierte.

Pérgola del Parque, 1923. (Foto: http://mendozantigua.blogspot.com.ar/)

MDZ Online publicó en los últimos días una serie de artículos en los que quedaron al descubierto no sólo el abandono al que se ve sometido buena parte del Parque General San Martín, sino también cómo los involucrados, los responsables de que el gran espacio verde de Mendoza esté en esas condiciones, apuntan siempre hacia otro lado cuando se los interroga respecto de la situación en la que se encuentra el paseo.

La condición en la está el Parque no es algo en lo que se haya fijado solamente un medio periodístico, ya que frecuentemente nos llegan reportes de nuestros lectores sobre las condiciones en las que se encuentran, por ejemplo, los juegos para niños, o peor aún, sobre pérdidas de gas en la zona.

Imagen captada por un lector de MDZ Online en el Parque San Martín.

Estamos hablando ni más ni menos que de un emblema de nuestra provincia, un ícono de la cultura mendocina. Porque ningún político (en campaña, en Vendimia o en la situación que le parezca conveniente) deja de lado aquello de la tradición de trabajo de este pueblo y de su tesón para ganarle terreno al desierto. Y es que el Parque General San Martín, con sus casi 400 hectáreas de superficie, no sólo es un pulmón para la ciudad, sino que también es refugio de fauna, protección contra el viento Zonda… y también podrá seguir siendo un lugar de recreación, esparcimiento y deporte para locales y turistas, pero esto, claro, si quienes tienen que hacerse cargo, justamente, se hacen cargo.

Escombros junto al Lago.

La culpa es del otro

Desde el momento en que apareció publicado en MDZ Online el primer artículo de la serie que exponía la situación del Parque General San Martín, los consultados no han hecho otra cosa que justificarse y sacarse el tema de encima argumentando que la responsabilidad es de otro.

Si bien con escuetas frases han asumido que las condiciones actuales del Parque de alguna manera dependen de ellos, no han escatimado esfuerzos en repartir responsabilidades o, en términos futboleros, patear la pelota afuera.

La lista de argumentos parece una comedia de puertas, una de esas puestas en escena en las que el protagonista principal (el Parque, en este caso) se ve asediado por personajes que entran y salen enredando cada vez más las cosas.

Veamos si no.

Sobre las obras en las inmediaciones del Lago, el ministro de Infraestructura, Rolando Baldasso, dijo que hacía semanas que estaban pidiendo que se levantaran los escombros pero las empresas no lo habían hecho; Jorge Sanchís, titular de SanCo SA (firma que ganó la licitación) dijo que la demora era porque no llegaban los adoquines, además de señalar que parte de esos escombros no eran responsabilidad de su empresa.

La repavimentación de la Avenida del Libertador estaba detenida cuando MDZ Online pasó por allí con sus cámaras, pero esto, explicó Darío Celeyez, de Vialidad, se debía a la conexión de unas cañerías pedida por AySAM y que parece que no estaba prevista en los planes iniciales.

(Aclaración necesaria: en sotto voce, hay quienes aseguran que algunas demoras en las obras se deben a retrasos en los pagos a los proveedores.)

La escasa iluminación del Parque, lo que lo convierte en una zona intransitable a pie (e incluso en vehículo) al caer la noche, de acuerdo a Javier Fernández, director de Parques Y Zoológico, es responsabilidad de hechos vandálicos y de Edemsa, que retiró las farolas de las calles que llevan al Frank Romero Day y al Cerro de la Gloria. Aunque, aclaró (en lo que sería una suerte de remedo de buena noticia) que "está todo para armar un proyecto de licitación para renovar las 300 [farolas] de alrededor del Lago”, pero dejó en claro: “Estamos esperando a que haya presupuesto para poder ejecutarlo, por lo que creo que lo vamos a dejar armado para que lo ejecute la próxima gestión", poniendo en stand by hasta pasado el próximo verano cualquier mejora en este sentido. Algo es algo, podría decir alguien (muy) optimista.

Y en cuanto a la venta de alimentos en el Parque, también Fernández se excusó de los controles señalando que la dirección a su cargo actúa sólo como “permisionario”, por lo que el control de emisión de facturas corresponde a la AFIP, desde donde, por supuesto, también dieron vagas respuestas.

Así es como llegamos a esto: el paseo público más grande e importante de la provincia, ícono de Mendoza en el país y el mundo, en condiciones de depauperación y sin nadie que quiera hacerse cargo de su situación actual.