Ya sabemos que ir a Chile por tierra puede resultar una tortura debido a las condiciones burocráticas y escasas comodidades exigidas por ambas naciones, aunque especialmente en el país trasandino. Pero ahora que hay nieve en la alta montaña y las familias desean aprovechar los centros de esquí, la ruta se ha transformado en un "enemigo".
Ir desde Mendoza hasta Los Penitentes o un poco más arriba, a Los Puquios, puede insumir hasta cuatro horas, siendo que se ubica a una distancia máxima de 180 kilómetros. ¿Por qué sucede esto?
A las condiciones naturales de una ruta que responde a una realidad del siglo pasado, hay que sumarle una serie de puestos fijos de la Policía de Mendoza o de Gendarmería Nacional que parecen responder más a una cuestión voluntariosa que práctica.
De ida hacia los centros de esquí no hay menos de cinco puestos de este tipo en los que no se revisa nada ni se controla cuestión alguna: simplemente se detiene el ritmo de tránsito en el punto en el que se encuentran dos o tres uniformados.
Luego es un "sálvese quien pueda", ya que la demora producida en esas instancias del viaje provoca que conductores irresponsables busquen saldarlas a toda velocidad en un permanente sorteo de lo que establecen las leyes de tránsito. Las líneas amarillas, por ejemplo, parecen no existir.
Por otro lado, "bajar" desde los centros de esquí implica que, entre Los Penitentes y Punta de Vacas se tarda más de una hora con muchos momentos de frenado por completo, espera y un tránsito inferior a lo que representaría el "paso de hombre" en muchos casos. Eso ocurre porque hay dos gendarmes en la ruta: uno que mira a los que "suben" y otro, que recepta los papelitos que le dan a los autos que ingresan desde Chile. Y nada más.
Entonces habría que preguntarse qué es más útil y práctico a los efectos de asegurar la vida de los que transitan por la ruta a Chile en época turística, con gran cantidad de vehículos: si "hacer como" que se controla, demorando todo y dejando liberados por tramos a que cada automovilista conduzca como le plazca, o coordinar un sistema que sirva para que sea fluido, organizado y todos queden contentos.
Ahora, si se tratara de controlar, detectar la comisión de delitos u aspectos similares, lo que están haciendo evidentemente no sirve.
El pronóstico de nieve: