Un nuevo estilo de vida urbana está naciendo y los desarrolladores inmobiliarios buscan adelantarse constantemente a estos cambios de hábitos creando proyectos que respondan a las nuevas tendencias de la sociedad. Es así, que desde hace unos años countries, edificios y complejos inmobiliarios mixtos, ofrecen diferentes espacios y áreas comunes en donde los propietarios puedan disfrutar de una vida más relajada y en armonía.
En la sociedad existe un movimiento que está sumando cada vez más adeptos tanto a nivel nacional como global, el Slow. Con el objetivo de sumar este estilo de vida en el lugar de residencia, nace la primera urbanización privada del país de este tipo, llamada Haras del Sol. El barrio cerrado ubicado en Pilar Chico, promueve esta tendencia mundial orientada al goce del tiempo para una vida menos frenética y un mayor desarrollo personal.
Para fortalecer esta idea, los desarrollistas de Haras del Sol trazaron lotes amplios de entre 1.500 y 3.000 m2 con una extensión de 67 hectáreas y con más del 70 % de espacios verdes, sin contaminación auditiva ni visual, y sin otros desarrollos cercanos.
“Lo esencial de este tipo de proyectos es potenciar el entorno natural, procurando preservar la ecología del lugar, respetando la biodiversidad y su vegetación. En nuestro caso nuestro master plan incluyó la preservación de más de cinco mil árboles” explica Juan Carlos Oddino, responsable del proyecto.
Ahora bien, esta tendencia también se puede practicar en la ciudad, tanto en Puerto Madero como Olivos hay desarrollos que buscan sumarse a la tendencia de las ciudades slow, que es furor en Europa y Australia. Ambos barrios cuentan con el potencial del río y la cercanía a los centros de trabajo.
El proyecto que dio el puntapié inicial en la ciudad fue Zencity, un desarrollo de 4 torres de vivienda en torno a un jardín central de 8.500 m2compuesto por una extensa vegetación y cascadas de agua que representan un jardín zen a gran escala ubicado en el dique 1 de Puerto Madero.
“Cuando se pensó la arquitectura de Zencity, decidimos abandonar el concepto de complejo, de condominio y torre de lujo para focalizarnos en el concepto de ciudad y así proponer un estilo de vida que concilia el country y la ciudad, aportando lo mejor de cada uno: la centralidad y seguridad de Puerto Madero sumadas a un entorno tranquilo y relajado, caracterizado por su vegetación, lagunas y cascadas que promuevan el descanso, la meditación y el encuentro con uno mismo” destaca Rodrigo Fernández Prieto, arquitecto responsable del proyecto.
Los ejecutivos y profesionales que viven en Zencity suelen cortar su jornada laboral para disfrutar de sus áreas de recreación compuestas desde una pileta olímpica hasta diferentes tipos de amenities que estimulan la relajación para luego continuar con la jornada laboral.
Los protagonistas centrales de esta historia son las visuales, la naturaleza y el agua, fue así como se gestó La Palmera en la zona del puerto de Olivos, una de las zonas de mayor crecimiento en los últimos años por la descentralización de oficinas de empresas multinacionales que eligieron el corredor de avenida del Libertador para alejarse del microcentro.
Este proyecto, que fue concebido desde su arquitectura y diseño con dos vainas curvas, da la posibilidad del contacto directo con la naturaleza y la vista al rio. Apuntando a aquellas personas que buscan escaparse del ruido de la ciudad, La Palmera cuenta con un amenitie clave para la tendencia slow, una sala de yoga especialmente diseñada con vista panorámica al río y sin ruido alguno.
“El nuevo consumidor tiene como premisa la optimización del tiempo y mejorar su calidad de vida, es así que en torno a los nuevos polos de oficinas se desarrollan este tipo de emprendimientos que buscan brindarle al usuario la mayor privacidad a la hora del relax, con un servicio de hotel cinco estrellas y con unidades exclusivas que tienen piscina, hidromasajes y terrazas privadas” analiza Marcelo Buyo, Gerente General de Grupo Portland.
Los defensores y promotores de este movimiento destacan que el individuo moderno vive sumido en una particular carrera en la que controlar el cronómetro hasta la milésima determina su existencia. El vivir acelerados pasó a ser el motor de todas las acciones que llevan adelante las personas economizando cada segundo y rindiéndole culto a una velocidad que no los convierte en mejores profesionales, padres o amigos, es por ello que es necesario frenar un poco y armonizarse con el entorno.
María Belén García
Prensa Tandem