La Cámara 7ª del Crimen de Córdoba condenó ayer a 22 años de cárcel a un hombre que golpeó a una mujer con un sifón de soda en la cabeza y luego la estranguló, en una vivienda de Barranca Yaco, en febrero de 2013.
Alberto Armando Rodríguez (54) llegó a juicio por el femicidio de Graciela Salcedo (41). La mujer se había separado de su marido tiempo antes, y quería iniciar una nueva vida junto con sus hijos en una casa también nueva. Mantenía una relación con Rodríguez, quien pretendía convivir con ella y sus hijos, algo que la víctima le negó. Finalmente, ella decidió separarse también de Rodríguez, y fue a raíz de eso que el hombre la mató.
El 11 de febrero, Graciela fue a buscar una llave a la casa de Rodríguez, pero jamás regresó. Al día siguiente, su madre fue a buscarla y la divisó desde la ventana, recostada en la cama, “bastante pálida”. La Policía ingresó y encontró a Graciela ya sin vida.
Antes de huir de la escena del crimen, Rodríguez dejó un manuscrito confesando el homicidio, diciendo que fue “accidental” y asegurando que se entregaría a la Justicia. “Siempre amé a Graciela”, finalizaba el escrito. Las pruebas recolectadas en la investigación no condicen con el relato que Rodríguez escribió en la carta, quien tampoco se entregó sino que se fugó a Salta, en donde fue apresado meses después, según Día a Día.
Durante los alegatos, el fiscal Marcelo Altamirano pidió la pena de prisión perpetua, mientras que la defensa de Rodríguez planteó la inconstitucionalidad del agravante de pareja y adujo emoción violenta, al considerar que la mujer lo maltrataba, así como otras situaciones extraordinarias de atenuación.
El Tribunal consideró que, al no convivir la pareja, no hubo agravante en el femicidio, por lo que no dictaminó la prisión perpetua como había solicitado el fiscal. Altamirano aguardará los fundamentos de la sentencia (estarán en 15 días) y podría apelar.