Un empresario rosarino sufrió una estafa de medio millón de pesos por una familia gitana de Neuquén. Para la víctima, el engaño estuvo muy bien armado porque le hicieron entregar una máquina vial y 100.000 pesos en efectivo para luego hacer otros dos depósitos a importantes empresas que ya denunció penalmente.
Roberto Cortassa fue una víctima más. El hombre cuenta que nunca sospechó que estaba negociando con una familia gitana, asegura que sabía de la reputación que tienen, pero que confió porque lo convencieron cuando intervino una gestora. Ahora confiesa que cuando empezaron a ponerle excusas para entregarle el camión que había comprado, comenzó a darse cuenta de que su caso iba a sumarse a una larga lista de víctimas de estafa.
Recuerda que todo comenzó cuando encontró un anuncio publicado en internet, a fines de enero de este año. “Ellos buscaban una máquina vial, que yo tenía, una pala retroexcavadora que vale unos 220.000 pesos, y ellos tenían a la venta un camión que me interesaba”, relató el empresario, que viajó desde Casilda, provincia de Santa Fe.
Aseguró que nunca sospechó y que la negociación se llevó a cabo, en un primer momento, telefónicamente hasta que viajó a esta ciudad.
Relató que se reunió con el comprador, quien resultó ser un joven de 18 años, de nombre Emilio. “Me citó sobre la Ruta 151, en el kilómetro 3,5, donde había un playón con camiones y maquinaria”, afirmó Cortassa a La Mañana de Neuquén.
El hombre dijo que luego fueron a la oficina que se encuentra sobre Primeros Pobladores al 1800 y que cuando entró supo que se trataba de una familia cíngara. Hasta ese momento nada le había hecho pensar que iba a ser engañado. Habló con el dueño del comercio, acordaron cómo iba a ser el pago y cerraron la transacción sin mayores inconvenientes.
Le pidieron que entregara en ese mismo momento 100.000 pesos y que los otros dos pagos los hiciera a dos importantes empresas, a las que ellos les debían dinero. “La estafa fue muy bien armada. Es como una jugada de ajedrez porque tienen toda un estructura y están muy bien organizados. Ahora entiendo que me hicieron depositar ese dinero en las empresas para no quedar pegados”, comentó el empresario rosarino.
Después de que hiciera los tres pagos y de que ellos retiraran la retroexcavadora que Cortassa vendía, comenzaron las excusas. Primero le dijeron que no podían encontrar al titular del camión y que por eso estaban tardando en entregárselo. Luego le dijeron que esperara unos días más y lo hicieron viajar a la capital neuquina.
Antes de que llegara le dijeron que un familiar de ellos, que vivía en Córdoba, había fallecido, que iban a viajar y que no iban a estar para entregarle su camión. Para esto ya habían pasado varias semanas y Cortassa se había quedado sin dinero, sin su maquinaria y ninguna señal del camión que había adquirido. Fue entonces cuando decidió viajar a Neuquén para investigar y hacer la denuncia penal. “Pudo confirmar que el nombre del supuesto titular es un carnicero de Villa Regina y que no tiene nada que ver con todo esto”, concluyó el hombre.
Bronca
El empresario Roberto Cortassa critica duramente a los funcionarios locales, ya que asegura no entender cómo estas personas tienen habilitado un comercio donde se hacen transacciones ilegales. “¿Cómo puede ser que vendan y compren así, y que estén habilitados y trabajen en negro?”, se pregunta.
“Quiero que los funcionarios municipales investiguen, para que no le pase esto a nadie más”, reclama.
Y sin haber conseguido respuestas de cómo recuperar su dinero ni la maquinaria que entregó, termina preguntándose: “¿Se va a terminar alguna vez con todo esto?”.