Una mujer denuncia que su pareja la agrede, la Justicia toma nota de esto, pero ella, por distintos motivos, tiene que regresar a la casa en la que vive el hombre, y es entonces cuando muere asesinada. Otra mujer presiente que los niveles de violencia con que es tratada por su esposo van en aumento pero no conoce los procedimientos para protegerse, y cuando lo ha hablado con alguien sólo obtuvo como respuesta que se trataba de “cosas de pareja”, hasta que un día aparece en las noticias porque fue quemada por su pareja.
Los dos casos anteriores no son producto de la ficción, son sólo un par de caminos recorridos por mujeres que no pudieron liberarse de la violencia de género de parte de una persona, un hombre, en el que ellas alguna vez confiaron y que, para peor, vivía bajo el mismo techo que ellas.
Ayer, Mendoza se vio enlutada por un nuevo caso de femicidio. María del Carmen Saldaño fue asesinada por Oscar Suárez, su pareja, cuando regresó a la casa a buscar sus pertenenecias. Pero también ayer publicamos novedades del caso de Noemí Suárez, asesinada en Tunuyán por un hombre que, tras confesar su crimen, quedó alojado en un hospital psiquiátrico.
La desprotección de las mujeres ante la violencia de género parece ser demasiado amplia, y tanto desde lo cultural como desde el Estado hay prácticas que potencian esa desprotección. Entre otras cosas, desde lo cultural, debido a que aún persiste en gran parte de la población que el maltrato se trata de algo “natural” dentro de la pareja, y desde el Estado (integrado por personas), especialmente porque una parte de sus funcionarios y empleados no conocen aún en profundidad los procedimientos para proteger a una víctima de violencia de género, además de que falta presupuesto para llevar adelante una política concreta al respecto.
Pandemia de femicidios
Para Jimena Marín, periodista, militante en temas de género e integrante de la Red Par (Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación No Sexista), la situación en Mendoza es la misma que en todo el país, pero no está claro si los casos de violencia de género aumentaron o sólo toman mayor relevancia por la concientización de más mujeres y la aparición mediática de algunos hechos.
En comunicación con MDZ Online, Marín explicó que el problema es que no hay estadísticas oficiales sobre los casos de violencia de género (en todas sus formas), sino que los números que se manejan provienen de organizaciones como La Casa del Encuentro, un observatorio que revela los datos de los casos que llegan a los medios de comunicación. “El Estado no se está dedicando a realizar estadísticas de un problema que alcanza niveles de pandemia, como lo han dicho las Naciones Unidas”, sostiene la integrante de la Red Par.
A esta falta de datos para analizar el alcance real de la problemática de violencia de género se suman otras dificultades, como por ejemplo que la Justicia no se encuentra capacitada para tratar estos casos. “Cuando hay violencia física, debe hacerse una denuncia, entonces interviene la Justicia y el Estado les provee a las mujeres un abogado. Pero el abogado del Estado es difícil que esté preparado para tratar casos de género”, explicó Marín, quien explicó que todo se complejiza más considerando que la víctima debe seguir con su vida, y es ahí cuando se expone a que el agresor la ataque, como en el caso de María del Carmen Saldaño, quien regresó a la casa en la que vivía con Oscar Suárez a buscar sus pertenencias.
Para concluir con este aspecto de la problemática, Marín destacó que, por ejemplo, si bien se contemplan penas para el hombre que viola la prohibición de acercamiento, este es un proceso tan lento que pocas veces se hacen efectivas.
Más presupuesto y un cambio cultural
Como toda problemática social, la violencia de género no tiene una solución inmediata, por eso, cuando se la consulta sobre las necesidades para avanzar en este sentido, Jimena Marín advierte sobre la “necesidad urgente de un presupuesto para la aplicación de la Ley contra la Violencia de Género”.
En este sentido, Marín señala la importancia de campañas de prevención en las que se les explique a las mujeres adónde acudir y cómo actuar en caso de violencia de género, incluso con trabajos en las aulas, para que la concientización comience desde la juventud.
Además, se hace necesario un sistema de contención de las víctimas que abarque el aislamiento de esta del circuito de violencia incluso en lo laboral, para que su sustento no dependa de terceros.
Este sistema de contención también hace referencia a que tanto la Justicia como la Policía deben capacitarse para tratar los casos de violencia de género. Y, por último, Marín reclama el compromiso de los medios de comunicación tanto en la cobertura de casos de violencia como en el lenguaje que se utiliza. “Si bien cada vez menos medios lo usan, es necesario eliminar la idea de la muerte pasional. Sigue habiendo titulares que hablan de asesinato por amor, y no hay forma de que haya amor si hay un asesinato”, sostiene Marín, y concluye: “Hay que proteger a la víctima, no justificar al agresor”.