Una laguna permanente de olor nauseabundo nació en el oeste de la Ciudad. Está ubicada precisamente en Avenida Champagnat, frente a la salida de la Ciudad Universitaria.
El charco es "alimentado" por dos tapas de cloaca reventadas que, días tras día, dejan escapar las aguas servidas hacia la calle.
No sólo representa un foco de infección, sino un peligro para quienes transitan a altas velocidades por allí que, al querer esquivarlo, se meten en contramano de norte a sur.