El 13 de marzo de 2014, Jonathan Lirian (25) entró a la casa de Adelina Aranda (80), con quien tenía confianza, tomaron un té y tomó una drástica decisión: la estranguló y posteriormente escapó con objetos valiosos de la vivienda.
Según las pruebas, el día del homicidio tomó una taza de té con ella y después la estranguló en la bañera. Finalmente llamó a un amigo, le pidió que acudiera al domicilio con un vehículo y cargó todo lo que pudo.
Según Diario de Cuyo, la Policía encontró una huella dactilar del procesado en una taza de té, que además había una impronta del calzado y que los objetos robados fueron recuperados en el domicilio de sus allegados.