Los obispos católicos expresaron hoy su "fuerte preocupación por el aumento del narcotráfico y el consumo de drogas" en el país, tras cumplirse la segunda jornada de la Asamblea Plenaria 109º de la que participan casi un centenar de prelados en la localidad bonaerense de Pilar.
Según se informó, los obispos "plantearon su fuerte preocupación por el aumento del narcotráfico y el consumo de drogas, sobre lo cual conversaron a partir de la realidad que constatan en diversos puntos del país".
Consideraron que recientemente el Papa Francisco causó polémica al enviar en un mail al presidente de la ONG La Alameda y legislador porteño, Gustavo Vera, su deseo de que no haya una "mexicanización" de la Argentina, en relación al crecimiento del narcotráfico en el país.
Antes, en una entrevista a la revista de la Villa La Cárcova que atiende pastoralmente el padre José María "Pepe" Di Paola, el sumo Pontífice aseguró que "la droga avanza y no se detiene".
"Con respecto a la Argentina, puedo decir sólo esto: hace 25 años era un lugar de paso de la droga, hoy en día se consume. Y no tengo la certeza, pero creo que también se fabrica", advirtió Bergoglio.
En noviembre de 2013, los obispos argentinos habían advertido el parecido de las situaciones al reclamar políticas de corto, mediano y largo plazo en su informe "El drama de la droga y el narcotráfico".
Sin embargo, en esta oportunidad solo hicieron mención al tema ampliamente desarrollado en ese documento y por las referencias del Papa.
En esta jornada también recibieron un informe de monseñor Ibrahim Salameh M.S.P., Obispo de la Eparquía Greco-Melquita, quien explicó sobre "la situación de los cristianos en Medio Oriente" (donde son martirizados numerosos fieles, adultos y niños) y pusieron de manifiesto "la indiferencia de gran parte del mundo a esta situación, excepto por las declaraciones del Papa Francisco y otros referentes internacionales".
"En este sentido, se propuso adherir a las palabras del Santo Padre expresando su solidaridad y cercanía con los cristianos de oriente medio que sufren la persecución por su condición religiosa", agregó el Episcopado en un comunicado.
Los obispos, como es habitual en cada asamblea, decidieron enviar una carta de salutación al Papa Francisco, "agradeciéndole además por la convocatoria al Año Santo Extraordinario de la Misericordia", jubileo que empieza a fines de 2015 y terminará en 2016.
En ese contexto, "se destacó que hay una gran aceptación de la propuesta del Papa Francisco a una iglesia abierta y en salida, pero se evidencia el desafío de cómo hacerlo en la práctica pastoral en el marco de una mayor confianza de Dios como guía de la Iglesia".
Los prelados analizaron con vistas al próximo Sínodo de la Familia, la síntesis de los aportes diocesanos que han sido enviados a la Santa Sede para ser incorporados a las respuestas de todo el mundo y que servirán de base a las deliberaciones de los obispos participantes.
Respecto del tratamiento de la formación de los sacerdotes hubo una evaluación profunda que continuará en la asamblea de noviembre con la presencia de monseñor Juan Carlos Patrón Wong, secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación para el Clero.
La jornada de este miércoles se inició con la celebración de la Eucaristía presidida por algunos de los nuevos obispos argentinos: Adolfo Canecín (Obispo Coadjutor de Goya), Juan Carlos Ares (Obispo Auxiliar de Buenos Aires) y Martín Fassi (Obispo Auxiliar de San Isidro).