Roberto Tuninetti, primer intendente de la democracia recuperada

La última entrevista, realizada pocos días antes de su muerte, a quien ganó las primeras elecciones en Godoy Cruz luego del proceso militar.

La figura de Roberto Tuninetti es sinónimo de “retorno de la democracia a Godoy Cruz”. Las elecciones de 1983 consagran, a nivel nacional, a Raúl Alfonsín como Presidente; a nivel provincial, a Santiago Felipe Llaver como gobernador; y en la Intendencia godoycruceña a Tuninetti.

La democracia trae consigo, también, cambios educativos y culturales. En 1984, se instauran temas regionales - como la historia y la geografía del departamento - en los programas escolares y la comunidad comienza a comprometerse y a interesarse por conocer su entorno. La Jefatura de Acción Social y Cultura del municipio, a cargo de Jovita Kemelmajer, invita a estudiantes avanzados de la carrera de historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, a investigar sobre el pasado de Godoy Cruz. Este fue el empuje inicial que da origen al primer libro de historia departamental Godoy Cruz, pasado y presente que escribo junto, a un compañero de la carrera, Rolando E. Schmid. Durante la gestión de Tuninetti surge el proyecto, en 1986, y el libro es publicado en 1991.

Hace pocos días, el 16 de marzo pasado, me reencuentro con Roberto Tuninetti y, como historiadora, lo entrevisto luego de la apertura del período de Sesiones Ordinarias 2015 del Honorable Concejo Deliberante de Godoy Cruz. El ex – intendente, vestido con un elegante traje gris y acompañado por María Antonieta - su esposa -, se sienta en las primeras filas y escucha con atención el mensaje del actual jefe municipal. Se lo ve feliz de estar asistiendo a un año más de democracia recuperada y consolidada desde 1983. Saluda con alegría a viejos amigos y conocidos de las lides políticas.

Tuninetti había empezado a militar en la UCR en la década del ´70 en Godoy Cruz, con el grupo de radicales que comandaba Ricardo Cusa, en cuya agencia de publicidad – que estaba frente a la Plaza de Godoy Cruz – se reunían luego del horario de trabajo. En los años de la dictadura militar esa oficina funcionaba como centro de reunión política. La idea era activar el viejo Ateneo Radical. Con el tiempo, alquilaron una casona en la calle Perito Moreno y abrieron el ´Ateneo Radical José Flores´. Empezaron a nuclear a viejos radicales, en aquella época no había redes sociales ni e-mail, todo lo hacían personalmente, “no había comité, nosotros solventábamos todo”, afirma Tuninetti.

Cuando se le pregunta sobre su rol en la función pública comenta con orgullo: “Fui el primer Intendente de la democracia después de la dictadura militar. Cuando me hice cargo había una inercia total. Faltaba de todo: obras de gas, pavimento en barrios con calles de tierra, camiones para recoger la basura. Esencialmente no había iniciativa. Así empezamos por las obras elementales. Cultura y acción social fueron unas de las áreas más fuertes. Alquilamos el Cine Plaza y le dimos un importante impulso. Trajimos figuras nacionales”.

Gracias a las gestiones de cultura desde la recuperación de la democracia, y hasta el presente, el Cine Plaza ha estado alejado del fantasma de su conversión en un bien de mercado como ha sucedido con legendarios cines de la provincia y del país. Todos los gobiernos municipales han resguardado, edilicia y culturalmente, este bien patrimonial desde el año 1983.

Siguiendo con la figura que nos ocupa en este artículo, en determinados momentos de la charla con Tuninetti advierto que se identifica como un “ciudadano” que ha cumplido con el rol de intendente. No podría definirlo como un político o, por lo menos, como un político de estos tiempos. Luego de su función pública, como intendente y diputado provincial, se dedica a su labor profesional, en su estudio de arquitectura, y a su tarea de docente universitario. Desde hace más de cuarenta años, vive en la misma casa del Barrio Decavial. En la conversación confiesa: “Todo lo que tengo económicamente se lo debo a mi labor profesional”. Incluso denota su transparencia y honestidad al recordar esta anécdota: “En los meses previos a mi asunción como Intendente estábamos remodelando la casa. Mi esposa me decía que la termináramos antes de que asumiera. Porque podían pensar que la habíamos hecho con beneficios obtenidos desde la función de Intendente. Finalizamos la casa antes de mi asunción, en 1983, y seguimos viviendo en el mismo lugar”. Transparencia no sólo en el ser y el hacer sino también en el parecer, un legado vital para la nueva generación de funcionarios públicos que la ciudadanía reclama.

La entrevista concluyó con esta frase que expresa – intuitiva y premonitoriamente - un sentir de obra realizada: “Cumplí con mi obligación como ciudadano y con mi deseo de ser Intendente de Godoy Cruz. Después no tuve mayores ambiciones políticas. Me dediqué a mi profesión y a mi familia. Además de la política, hay que tener un proyecto de vida y si uno lo cumple, es feliz”.

Roberto Segundo Tuninetti era nieto de inmigrantes italianos y había nacido en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, en 1939. Vino a Mendoza a los cuatro años. Esta fue su tierra por adopción y donde falleció repentinamente el pasado 4 de abril en su casa del Barrio Decavial de Godoy Cruz. 

Por Fabiana Mastrangelo, coautora del primer libro de historia de Godoy Cruz