Lo asaltaron, quedó en silla de ruedas y necesita ayuda

Emannuel trabajaba en una pizzería de Capital. El año pasado, durante un asalto en el comercio, le dispararon por la espalda y quedó en silla de ruedas. Se quedó sin trabajo y ahora necesita 35 mil dólares para hacer un tratamiento en China. Asegura que el Estado le da la espalda.

Emannuel Heredia tiene 28 años y un hijo de 6. En enero del año pasado, hubo un asalto en la pizzería La Massa, de la calle Jorge A. Calle, en la Sexta Sección. Él, quien trabajaba como repartidor allí, estaba por terminar su turno, cuando dos delincuentes ingresaron al local, se llevaron $7.500 de la recaudación del día y le pidieron las llaves de la moto a Emannuel. No las encontraba y, entonces, le dispararon por la espalda. La bala quedó alojada en la columna, produciéndole una lesión en la médula que lo mantiene hasta hoy en una silla de ruedas.

Emannuel cuenta que participó de una rueda de reconocimiento de los delincuentes, logró identificarlos y "tengo entendido que los dos asaltantes y el que hizo de campana están preso, pero no ha salido juicio aún". De todos modos, asegura que su preocupación no tiene que ver con encontrar justicia, ya que necesita rehabilitarse y conseguir un trabajo. "Yo estoy enfocado en salir adelante físicamente, desde el principio traté de no pensar en ellos (los delincuentes), hoy tengo otras preocupaciones".

"Yo todo el tiempo estoy tratando de buscar algún empleo, aunque en mi situación se complica más. Tengo muchas ganas de trabajar y tengo experiencia en muchos rubros, puedo hacer tareas de oficina", continuó.

Los amigos de "Manu", como lo conocen, aseguran que es muy inteligente y que tiene mucha fuerza. A través de grupos online ayuda a personas en situaciones similares y los motiva a salir adelante. Tiene fe en lograr una rehabilitación y no se queja de su destino, sino que intenta cambiar el futuro.

"Hace unos meses me contacté con profesionales de China, quienes me dijeron que podía tener ciertos avances, por mi edad y porque la lesión es reciente: volver a tener movilidad y control de esfínteres", añadió. Emannuel tiene el cuerpo paralizado desde la mitad del pecho hacia abajo. 

Hoy por hoy, perdió los dos trabajos que tenía antes de ser asaltado: en la mañana trabajaba en un hipermercado, donde no pudieron reinsertarlo laboralmente, entonces lo indemnizaron y, por su parte, los dueños de la pizzería "se borraron", según cuenta. "Tuve que mediar con abogados para que la ART me cubriera ciertos gastos de traslado y la rehabilitación. Además, me dan un sueldo, pero sólo de $200", completó.

Emannuel intenta que el Estado le dé una oportunidad de trabajar pero no ha tenido respuestas: "Yo todo el tiempo estoy tratando de buscar algún trabajo, aunque en mi situación se complica más. Yo tengo muchas ganas de trabajar, tengo experiencia en muchos rubros, puede hacer tareas de oficina".

Además, pelea por una posibilidad de recuperarse. La esperanza está puesta en un tratamiento en China, que se realiza con células madres. Ese tratamiento cuesta 26 mil dólares, más la estadia, por lo que necesitaría alrededor de 35 mil dólares. Dadas sus condiciones económicas actuales y que no tiene respuesta por parte del Estado, ha pedido a la sociedad colaboración. Para ayudar, se puede hacer un depósito en su cuenta del Banco Santander Rio. CBU 0720218888000032841554. Caja de ahorro: 218-328415/5.

La mamá de Emannuel falleció hace años y actualmente él vive con su padre y su abuela, y su casa tampoco le brinda los espacios y las comodidades que necesita. Otro ejemplo de cómo un hecho de inseguridad destruye la vida de una persona y el Estado mira para otro lado.

Ana Saldaña