Un hombre que estuvo diez años prófugo acusado de asesinar a un compañero de trabajo fue detenido y condenado a siete años de cárcel, pero igualmente seguirá libre hasta que la sentencia quede firme.
El fallo fue dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal 13, que condenó a siete años de cárcel a Juan Domingo Vargas por el delito de "homicidio en grado de tentativa", cometido el 2 de febrero de 2002 contra Julio Raúl Martino, en la carnicería en la que ambos trabajaban.
Martino murió finalmente por complicaciones que recibió por las heridas por las que está acusado Vargas, pero ello ocurrió ocho meses más tarde, por lo que el tribunal consideró que no había una relación directa.
Los jueces Enrique Gamboa, Adolfo Calvete y Diego Leif Guardia tuvieron a su cargo el juicio por el hecho imputado a Vargas, quien "utilizando una cuchilla de 35 centímetros de largo, infringió a Martino, en el interior del comercio de carnicería de éste último, donde aquel trabajaba como su empleado, heridas cortantes en el rostro, en ambos hombros, en la mano izquierda, y penetrantes en hemitórax derecho e izquierdo".
Como consecuencia de ello, Martino "fue internado en el Hospital General de Agudos Dr. Teodoro Álvarez, primero, y, luego, en el Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia, donde murió el 1° de octubre siguiente,...a causa de la mala evolución y complicaciones que presentaron las lesiones sufridas", explica la acusación.
El fallo destaca que "Vargas estuvo prófugo más de diez años" y merced a eso "recién se pudo hacer el juicio 13 años después".
"El hecho que se tuvo por probado constituye el delito de homicidio en grado de tentativa y Juan Domingo Vargas resulta ser su autor", dijeron los jueces.
"No puede establecerse fehacientemente que entre la conducta de Vargas y la muerte de Julio Raúl Martino exista el nexo causal requerido para que pueda atribuírsele la consumación del delito al aquí acusado", añadieron.
Para el tribunal, "no se puede aseverar que el deceso de Martino pueda serle objetivamente atribuido al accionar de Vargas y tampoco puede asegurarse que el imputado haya tenido el dominio de la causalidad que desembocara en el resultado 'muerte' de la víctima".
"Martino tuvo una mala evolución de las heridas que le causara Vargas, presentando un cuadro general en el que se destacan un catéter infectado, problemas cardíacos, escaras, una infección generalizada con la presencia de varios bacilos negativos intrahospitalarios multirresistentes y un estado de desnutrición", sostiene la sentencia.
Pese a que estuvo prófugo durante una década, el tribunal destacó "la conducta procesal de Vargas desde que fuera incorporado al proceso", pues "se ha presentado ante la autoridad judicial cada vez que le fue requerido ni se ha advertido una actitud de incumplimiento a sus obligaciones".
"No estando firme la presente decisión no varía el status de presunto inocente que lo ampara a Vargas por mandato constitucional, quien debe permanecer protegido por dicho principio", resumieron los jueces.
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