Las señoras siguen paseando sus perros por la tarde y los porteros limpian el ingreso de los edificios con tranquilidad. Y a toda hora la gente camina por las calles. Pero esa sensación de aceptable seguridad aparece amenazada en los últimos tiempos, según los vecinos, por un aumento de arrebatos y hurtos. En uno de ellos, el domingo a la mañana, una mujer fue acuchillada en La Pampa y Arcos.
El hecho que conmocionó al barrio ocurrió a las 10, cuando un joven le quiso arrebatar la cartera a una señora mayor que caminaba por la calle y ante la resistencia de la mujer le propinó dos puntazos.
Martín Nieto, empleado de seguridad de un edificio en esa esquina, estaba de servicio cuando ocurrió el hecho: "Se oyeron gritos y los vecinos salieron a socorrer a la mujer, que estaba tirada en la vereda del Café Martínez; el pibe que la atacó se fue corriendo por Pampa, sin la cartera", dijo a La Nación.
Algunas versiones señalaban la presencia de "bandas de trapitos" que merodeaban por la zona de La Pampa y Arcos, Cuba y O'Higgins, y que además de pedir plata por cuidar coches robaban. Sin embargo, varios vecinos lo desmintieron; sí, en cambio, advierten sobre jóvenes que arrebatan y se van. "Acá nunca hubo ni hay «trapitos». Sí nos cuidamos de los arrebatos, sobre todo cuando vas con cartera o mochila", dijo Adriana, empleada de un local de ropa en La Pampa y Arcos.
Paula es dueña de un quiosco ubicado en La Pampa, casi Cuba, y explicó: "Acá no tenemos «trapitos»; hay poco espacio para estacionar. A mí me amenazaron hace una semana cuando abría el local; eran pibes medio pasados que roban y salen corriendo. Y sí, de esos casos hay cada vez más".
Sobre Cuba, entre La Pampa y Sucre, hay tres personas ya jubiladas habilitadas para gestionar el estacionamiento con tarjeta desde hace más de 10 años; hacen turnos de cinco horas cada una. "Con ellos nos sentimos muy seguros; nos cuidan los autos y a nosotros también. En este barrio sólo vienen «trapitos» de afuera cuando hay algún partido o un espectáculo en River", dijo Carlos, un vecino de Cuba al 1800.
Por el momento, Belgrano sigue siendo un barrio sin bandas de "trapitos", aunque con vecinos preocupados ahora por los arrebatos.