El fiscal Carlos Giuliani solicitó la prisión preventiva para Diego Federico Molina, el celador acusado de abuso sexual a un niño que concurre a la Escuela Pablo Serpes, donde trabajaba hasta el momento de ser detenido.
Con el avance de la investigación, las pericias no arrojaron evidencias físicas de la violación y cambió la calificación del hecho por la de "abuso sexual ultrajante".
Por su parte, Eduardo De Oro, abogado del celador aseguró a MDZ que se planteó la revisión a un juzgado de garantías, donde también se revisará la acusación.
De Oro denunció que hasta el momento “no pudo acceder al testimonio en Cámara Gesell de la víctima para conocer acabadamente de qué se lo acusa a mi cliente y cómo defenderlo”.
Lo que sería más grave, según el letrado, es que hasta el momento no se les tomó declaración a una de las celadoras y a la directora que estaban en la escuela cuando habría ocurrido el hecho y que tenían la responsabilidad de velar por la integridad del menor.
Para la defensa del celador la acusación no tiene suficientes elementos de peso. Incluso, se valió de los exámenes psicológicos para respaldar su defensa.
"Las pericias a mí cliente dieron muy bien. Revelaron que es un sujeto normal", aseguró.
Molina permanece en una penitenciaria a la espera de la resolución sobre su continuidad en la cárcel o si llega al juicio en libertad.
Cabe destacar, que la Corte Suprema de Mendoza tiene pendiente el pedido de probation por el homicidio culposo a una mujer embarazada que protagonizó en 2013.