Con la idea de que en el Día Mundial contra la Pena de Muerte se tome conciencia de la necesidad de erradicar esta práctica, el Canciller suizo, Didier Burkhalter y otros 17 Ministros de Asuntos Exteriores hacen un llamado en favor de un diálogo constructivo sobre el tema.
Llamado conjunto del 10 de octubre 2015
Al celebrar hoy el Día Mundial en Contra de la Pena de Muerte, nosotros, Ministros de Relaciones Exteriores, hacemos un llamado conjunto por un mundo que respete la dignidad humana. La pena de muerte, un tema complejo, continúa cuestionando los valores fundamentales de nuestras sociedades y desafiando nuestra respectiva comprensión de la justicia penal.
Respetamos la posición de aquellos que todavía apoyan el uso de la pena de muerte y creemos que todas las personas tienen derecho a ser protegidas contra el crimen y la violencia. Sin embargo, consideramos que las ejecuciones por parte del Estado no deben tener lugar en el siglo XXI. Los sistemas de justicia modernos deben aspirar a más que sólo una represalia.
Las principales objeciones a la pena de muerte son bien conocidas. Contrario a la creencia popular, no existe evidencia alguna que respalde el argumento de que las ejecuciones detienen o previenen el crimen, incluyendo delitos relacionados con drogas – el tema del Día Mundial de este año. Ningún sistema judicial está completamente exento de error, lo que significa que una sentencia de muerte puede recaer en un inocente. Frecuentemente, las penas capitales son desproporcionadamente impuestas a personas pobres, vulnerables y marginadas, agravando la discriminación en contra de los más débiles en la sociedad. Finalmente, las penas capitales fracasan en proveer compensación equiparable o consuelo espiritual a las víctimas de crímenes o a sus familias. Ejecuciones por parte del Estado resultan en más odio y violencia – el efecto completamente opuesto a lo que los sistemas de justicia modernos deberían aspirar a alcanzar.
Este llamado conjunto, el cual dirigimos a todo el mundo, es realizado por parte de Ministros de Relaciones Exteriores de Estados tanto abolicionistas como no-abolicionistas. Reconocemos que el intercambio y la cooperación son necesarios para que juntos alcancemos sistemas judiciales más efectivos y más humanos. Nuestros países tienen la experiencia y la motivación para, unidos, transformar la pena de muerte en un asunto del pasado. Una amplia mayoría de países ya apoyan la abolición mundial de la pena de muerte; deseamos que pronto todos los países se puedan unir a esta tendencia.
Firmado por los siguientes Ministros de Relaciones Exteriores (países):
Héctor Marcos Timerman (Argentina), Julie Bishop (Australia), Saliou Akadiri (Benín), Mauro Vieira (Brasil), Moussa Bédializoun Nébié (Burkina Faso), Manuel González Sanz (Costa Rica), José García-Margallo y Marfil (España), Ratu Inoke Kubuabola (Fiji), Albert Ferreros del Rosario (Filipinas), Lener Renauld (Haití), Claudia Ruiz Massieu (México), Edgars Rinkēvičs (Letonia), Béatrice Jeanine Atallah (Madagascar), Lundeg Purevsuren (Mongolia), Børge Brende (Noruega), Grzegorz Schetyna (Polonia), Didier Burkhalter (Suiza), Feridun Hadi Sinirlioğlu (Turquía)
Algunos datos
Acerca de la Declaración Ministerial Conjunta 2015
· El año 2015 marca la cuarta edición de la Declaración Ministerial Conjunta, iniciada por el Ministro de Asuntos exteriores Didier Burkhalter con el apoyo de Ministros de Asuntos exteriores procedentes de regiones de todo el mundo.
· La edición de este año tiene, como la del año pasado, un alcance global e inclusivo, con 18 signatarios de todas las regiones del mundo, entre los cuales algunos están aún en vía de abolir la pena capital.
· El tema central del Día mundial contra la pena de muerte (10 de octubre) es “Drogas y Criminalidad”, motivo por el cual este tema está explícitamente mencionado en la Declaración. Se puede encontrar más información sobre este tema y sobre el Día mundial en general en la página web de la Coalición mundial contra la pena de muerte: http://www.worldcoalition.org/fr/worldday.html. El « kit de la movilización », aunque dirigido a las ONGs, puede ser una herramienta útil para otros actores (ver por ejemplo “How to promote World Day on social media”, pp 11-12).
· El objetivo principal de la Declaración conjunta es de fomentar un diálogo abierto y constructivo entre países abolicionistas y “retencionistas”. A pesar de respetar los que tienen o aún usan la pena capital, la Declaración toma una posición firme defendiendo la abolición general de la pena de muerte.
· La Declaración reúne varios países interesados por la abolición de la pena de muerte bajo un mensaje común: el apoyo internacional a la abolición de la pena de muerte no deja de crecer, alimentado por una toma de conciencia mayor de los riesgos y fallas que conlleva.
La pena de muerte en el mundo (en fecha del 1/10/2015) – Hechos y números:
· 103 países y territorios han abolido la pena capital para todos los crímenes.
· 6 países han abolido la pena de muerte para todos los crímenes, salvo los crímenes militares.
· Los países/territorios que han abolido más recientemente la pena de muerte son Madagascar (2014), Fiji (2015), Surinam (2015) y el estado americano de Nebraska (2015).
· 51 países pueden ser considerados como abolicionistas de facto al no haber procedido a ninguna ejecución al menos los últimos 10 años, entre los cual cuentan 6 países con suspensión de las ejecuciones incluidas en la ley. Así pues, son un total de 160 países (82% de los países del mundo) a haber abolido la pena de muerte en su legislación o en la práctica.
· 38 países y territorios mantienen la pena de muerte, aunque recurren a ella con una frecuencia y un número variable de veces.
Entre los 38 países y territorios que mantienen la pena de muerte:
· 22 países han hecho ejecuciones en 2014; de los cuales únicamente 4 o 5 países hacen regularmente uso y con un número alto de ejecuciones.
· 33 países y territorios mantienen la pena de muerte por tráfico de drogas, y 13 de esos 33 países han hecho una ejecución por tráfico de drogas en los últimos 5 años.
· Desde diciembre del 2014, las ejecuciones se han reanudado en Pakistán, Jordania, Indonesia y en el Chad.