La representante de la cuna del vino fue coronada por Anabel Níscola, la reina de mandato cumplido. La candidata ganadora, Paula Nerea Mori, de 19 años ganó la corona de Maipú con 44 de 178 votos .
La joven tiene cabellos rubios, ojos verdes, estatura 1.67, estudios 2º año de tecnicatura superior en turismo y hotelería. Pasatiempos: disfruta mucho de viajar, leer, ayudar a los animales y pasar tiempo con familia y amigos.
"No tengo palabras para expresar lo que siento. Agradezco a la municipalidad, a mi familia, a mi novio y a las chicas que formaron un grupo excelente. Prometo representarlos de la mejor manera" dijo la nueva reina de Maipú 2015.
La virreina de los maipucinos es Ayelén Melina Salas, tiene edad 19 años y recibió 28 votos. Sus cabellos castaños, ojos verdes, estatura 1.66, estudios cursando el 1er año de arquitectura, 1er nivel en lenguas italianas y es Profesora de danzas orientales, pasatiempos escuchar música, bailar, pintar y caminar.
La Fiesta
“Historias del Alma en Tiempos de Cosecha” es el nombre que este año tuvo la Vendimia 2015 de Maipú. Se trata de la fiesta con que el departamento celebró los frutos de la tierra y el trabajo agropecuario.
El escenario elegido esta vez fue el Polideportivo Nº 1 Juan Domingo Ribosqui, espacio que desde las 20 horas convocó a los maipucinos a la previa con exclusivos artistas en escena como Johana Quinteros, Los Jóvenes del Folclore y Los Chimeno. Pero además el público disfrutó de espacios de comidas, animación en el escenario y mucha alegría para alentar a las candidatas que compitieron por el cetro vendimial que dejaba Anabel Níscola.
El cronograma continuó con la Bendición de los Frutos, en la cual la Virgen de la Merced ingresó al predio acompañada por la Comisión de Reinas de Maipú, alumnos del Ballet Aluminé y adultos mayores. La reina y virreina saliente realizaron una ofrenda especial y luego se invitó a los referentes religiosos de Maipú, el Padre Alejandro Bejar y el Pastor Esteban Morales, a que realicen la bendición.
En la primera escena, un personaje denominado Beirut el explorador recitó una poesía emulando a Maipu, embriagado de vino. Lo hace al compás de los acordes de una tonada.
Desde todos los rincones y entre las personas del público, los artistas se acercan al escenario, la poesía toma un ritmo de cueca y todos comienzan a danzar. ¡Maipú está de fiesta!
Se celebra desde un primer momento el trabajo, la cosecha, la vid y su romance eterno con el hombre.
Hay una gran puesta de apertura folklórica cuyana con todos los artistas participantes en escena.
“Allá por el año 13 vimos nacer a la voz del pueblo, maipucino con cuna olor a roble y nació a la vera del vino nuevo”, se escucha decir, y se encienden las luces. En el escenario principal la voz de un locutor que vende una tanda publicitaria de la década de los 50 suena fuerte. El público quiere conseguir un lugar en el auditorio porque hoy actúa Antonio Tormo.
Aparece el gran artista, personificado por un actor, y hace un playback de sus canciones más conocidas. Mientras el público que ingresó escucha emocionado, los que están fuera de la radio bailan los temas de Tormo. Se interrumpe la acción con un gran friso, que es atravesado por 4 actores vestidos de negro encorvados, con narices que asemejan a cuervos y se llevan los discos de pasta que tenía el público en sus manos. La voz de Tormo a capella, la ovación del público que se levanta al son de “Los 60 granaderos” y la voz en off sobre toda la escena cierran con una frase: “Nadie podrá callar jamás las voces de un pueblo en libertad”
Para homenajear a los habitantes que hicieron el casco de la ciudad, esos inmigrantes que llenaron de oficios y color esta tierra bendita, se pinta un cuadro bello en el que se ve a los tambos de los Maceto y el de los Echevarria, lugar de encuentro diario entre los habitantes de diferentes orígenes, lugar en el que se iniciaron amores, encuentros y diversión entre los más jóvenes. La polka del inmigrante y el mix musical entre colectividades se hace presente.
Se habla también de los mágicos personajes de las calles de Maipú. Mientras se hace una interacción con el público, se llena de Bicicletas el escenario. Los escenarios laterales con floristas que recuerdan a un personaje tan reconocido como La Matilda y los hombres de largos sacones negros, con que los grandes atemorizaban a los niños, con el personaje del viejo de la bolsa, traen al AutoBus a esta la fiesta de todos.
Bailarines aéreos crean una atmosfera única y acróbatas, actores y bailarines de contemporáneo le aportan la magia de recordar a los personajes eternos de Maipú.
La herencia huarpe aparece en la fiesta. “Nuestros ancestros son los verdaderos hijos de esta luz: su sangre era Huarpe, sangre en racimos que ahora brota de los surcos mi amado Maipú”.
El escenario se cubre de jóvenes que representaron a los pueblos originarios en la actualidad. Ellos ejecutaron una danza con marcados movimientos tribales latinoamericanos: “Mi paraíso Huentota”. La versión de Valle Huentota se modificó, incorporando sonidos de Tinku y sonidos andinos para la incorporación de la comunidad boliviana en una danza de la cosecha.
Al final de la cosecha, en la fiesta se hace un tributo al vino y a viñadores como Giol, Gargantini y Villa Seca. Hay cosechadores de todas las regiones argentinas. El carnaval. La reina. El rey momo. El Baco con máscara. La música de la década del 70 explota.
“Maipú templo del vino nuevo” (es la escena que habla de las bodegas, el vino que se exporta, el futuro. Beirut dice: “En Maipú brotan murmullos desde el silencio y renace la celebración del hombre labrador. ¡Su sudor riega el fruto de tus hijos que sacia el alma de las gargantas! ¡Los lagares están repletos! Las tinajas se llenan de fermento, su influjo feliz, el ciclo va transcurriendo. Acá la vida crece, en sus adentros”.
Las hileras son sobrevoladas por las bicicletas, los racimos son como piedras preciosas y los cosechadores en una danza rítmica de esfuerzo y sudor.
El malambo y su potencia se producen en escena. Hay artistas con fuego, reinas pisando uva en las prensas, y danza aérea.
El momento más bizarro fue cuando se compara a Maipú con París: “Yo he de declararme amante de mi ciudad, que hasta se parece a Paris, si miren: Tenemos la misma fuente que la Plaza de la Concordia”, dicen en el texto.
“Un día llego una gran prueba y la fuente se desmoronó. ¡Fue tan fuerte el estruendo, que todo el pueblo acudió! Nada se tardaron en reconstruirla y así es como quedó… ¡Ahora está hecha con nuestras manos! Como cada rincón, como cada calle, cada casa, aprendimos a construir un mejor lugar para vivir”.
Maipú el mejor lugar para vivir”
Ya en el final de la representación artística, Beirut, el narrador, dice: “Tantas voces han resonado en toda nuestra historia, hemos caminado incesantemente hacia adelante sin descanso… Maipú, mi casa, no deja de crecer. Cada sueño con mucho esfuerzo acá se construye, no solo vivimos en un oasis de alta calidad de vida, cada vez estamos más unidos y conectados. Se multiplican las universidades, las empresas, las bodegas que eligen a Maipú como su tierra para crecer: esto es también es parte de la gran cosecha y el gran trabajo que hacemos entre todos!!! Maipú mi paraíso…”
Para terminar, comienza a subir la energía de la música con un Dj que tras una base percusiva fluyen temas como “Canción con todos”. La fuente esta simulada con bailarines que le dan esa forma con un gran friso y la utilería acompaña a dar la visual de la plaza.
Como la música está plagada de matices, permite la fluencia coreográfica y artística de todos los participantes en la fiesta. En un gran saludo final, que incluye a las Reinas.