Era un conocido industrial panadero que a través del esfuerzo de toda su vida había logrado ahorrar una suma de dinero que tenía guardada en su hogar. El 25 de enero de 2013 sufrió un violento robo junto a su esposa en su domicilio. La noticia sacudió a la comunidad sanrafaelina.
Sin poder recuperarse de la violenta experiencia que le significó un asalto en su propio domicilio, dejó de existir el martes último Rodolfo Pío Pérez, de 83 años y residente en calle Independencia 730 del barrio Quiroga de nuestra ciudad, de acuerdo a la información del Diario de San Rafael.
Pérez fue un conocido industrial panadero que a través de los años había logrado ahorrar una importante suma de dinero, que tenía guardada en su hogar. El 25 de enero de 2013, alrededor de las 22 horas, el matrimonio se encontraba entregado al descanso cuando inesperadamente tres sujetos invadieron el dormitorio y se lanzaron contra ambos. Los dos ancianos recibieron una severa golpiza, especialmente el dueño de casa, quien fue sometido a duro castigo para que dijera dónde guardaba el dinero y las joyas. Los delincuentes contaban con información precisa al respecto, por lo que ante la insistencia y los golpes el hombre tuvo que confesar donde sus ahorros de toda una vida.
Los sujetos habían logrado ingresar al interior de la casa luego de sortear el portón del pasillo, que se hallaba abierto (evidentemente la sospecha de los policías recaía sobre alguien que habría "dejado expedito el camino a los malvivientes"). Los delincuentes procedieron luego a romper las rejas que protegía una ventana y uno de ellos se introdujo y abrió la puerta para que ingresaran sus compinches. De allí se dirigieron al dormitorio donde, luego de golpear, amordazar y atar al matrimonio, localizaron la caja fuerte empotrada en una de las paredes y cubierta a la vista con un cuadro.
A renglón seguido, mientras Pérez continuaba en el piso del dormitorio atado y la abuela se encontraba en las mismas condiciones en la cama, los malvivientes se dedicaron a saquear la caja fuerte sustrayendo el dinero en efectivo, dólares y joyas por un valor cercano al millón de pesos, cifra confirmada por un familiar a este diario al día siguiente del violento asalto.
En ese entonces la noticia sacudió a la comunidad sanrafaelina, ya que se habían concretado dos asaltos de características similares (en la vivienda de la familia Taberna en calle Day frente a plaza San Martín, del que fue víctima su esposa, y el de la familia Pellegrini en avenida Moreno al 700). Hasta el momento no se ha recuperado lo robado, ni todos los delincuentes están entre rejas.
De acuerdo a lo que pudimos averiguar, la mayoría de las personas que sufrieron estos tres importantes asaltos quedaron con graves secuelas psíquicas. "Nuestro abuelo (nos contó una de las nietas de Pérez) quedó con graves secuelas físicas y psíquicas a causa de la agresión. Eso quizás agravó lo que pudo tener, ellos terminaron de empeorarlo con los golpes. Él nunca pudo recuperarse, con mi abuela vivían con mucho miedo, estaban sobresaltados. Ahora la nona ha quedado sola y tendremos que cuidarla mucho".
A consecuencia de ese accionar delictivo una familia completa ha quedado sumida por el dolor. La muerte de don Rodolfo, un trabajador incansable que todo lo hizo con el sudor de su frente, ha conmovido al barrio donde vivió casi medio siglo.
Mientras tanto, los que ayudaron a acelerar su partida siguen gozando de libertad.