El hambre afecta a más de dos millones

Según un diagnóstico que hizo en septiembre la Universidad Católica Argentina: el 38,8% de los niños y jóvenes viven en situación de pobreza en el país.

Foto: Ulises Naranjo.
Foto: Ulises Naranjo.

  “Ahora resulta que hay mucha más pobreza. Hay más obra pública, más construcción, más jubilaciones, pero dicen que hay más pobreza. Es insostenible”, afirmó en septiembre último el ministro de Economía, Axel Kicillof, luego de la Universidad Católica Argentina difundiera el "molesto" informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia en Argentina.

Cuatro meses después el país se enteraba que un argentino llamado Néstor Femenía, chaqueño, de siete años,  de la comunidad qom, fallecía por tuberculosis con desnutrición asociada: apenas pesaba 20 kilos.

El informe elaborado por la universidad ubicada en el cuarto lugar de las más prestigiosa de Argentina (después de la UBA, la Austral y Nacional de La Plata), según la versión 2014 de QS University Rankings, en el total de la población urbana del país, la pobreza entre los menores de 18 años está estimada en 38,8%, contra el 37,2% de 2012. El porcentaje indica que unos 5 millones de niños y adolescentes son pobres, y dentro de este conjunto hay unos 800.000 (9%) indigentes.

Por otra parte, según el último informe del Observatorio de la Pobreza, dependiente del Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (CIPPES) en febrero de 2014, tras la devaluación, la pobreza habría alcanzado al 33% de la población, esto es 13, 7 millones de personas, mientras que la indigencia es la situación hasta del 8.4% de los argentinos, es decir unas 3.5 millones de personas.

“El tipo de desnutrición más común en nuestros niños es la de tipo crónica, chicos que tienen una historia de vida de privaciones de todo tipo y que terminan siendo más petisos”, afirmó Sergio Britos, director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación, tras ser consultado por el diario Perfil.. “Esa es la manifestación de su desnutrición crónica, siempre acompañada de deficiencias de nutrientes como hierro, calcio, vitamina A, C y zinc”, explicó. 

En tanto que el médico Carlos Casalboni, director de Conin Quitilipi, en Chaco, también consultado por el diario Perfil, explicó algo que el titular de Conin, Abel Albino, suele repetir a menudo: la complejidad del cuadro de la desnutrición, visto desde sus consecuencias.

  “Mi experiencia personal me ha llevado a ver otro tipo de desnutrición a la cual la suelo llamar ‘social’, en la que el niño tiene el peso y la talla adecuado para su edad, pero presenta signos y síntomas típicos de un mal aporte nutricional como anemia, parasitosis, déficit de vitaminas y debilidad mental”.