Paola Soledad Acosta, una madre soltera de 36 años, salió de su hogar el miércoles 17 de septiembre por la noche, cerca de las 22. No llevó ni documentos, ni ropa, ni dinero. Todo quedó en el departamento de Córdoba capital donde vive. Estaba con Martina, su pequeña hija. En la puerta del domicilio, la esperaba Gonzalo Lizarralde, su ex pareja y la última persona que vio con vida a las dos mujeres, según la investigación.
El hombre debía darle la primera cuota alimentaria. "Bajo", dijo ella en un mensaje de texto. Luego, nadie supo más nada, ni de la niña ni de Paola.
Un peritaje clave que se aguardaba era el examen químico efectuado a una mancha de sangre humana que fue hallada en la furgoneta Peugeot Exprés propiedad del padre de Martina, Gonzalo Lizarralde, quien tenía una conflictiva relación con Paola.
Se trataba de una capítulo más de una larga historia entre Paola y Lizarralde, ya que él siempre negó ser el padre de la niña.
Hoy, según confirmó Cadena 3, la encontraron muerta en una alcantarilla de Cipolli, Córdoba. La pequeña está con vida e internada en el hospital Neonatal.
Su hija Martina estaba con Paola en la alcantarilla. "La nena está bien y fue trasladada al Neonatal", informó el comisario Oliva.
Según trascendió, vecinos del barrio Alto Alberdi escucharon el llanto una niña y fueron ellos los que alertaron a la Policía.
Ayer quedó detenido el padre biológico de la niña, Gonzalo Lizarralde, quien fue imputado de homicidio calificado, según lo dispuso la fiscal Eva Flores.
De acuerdo al Código Penal, la imputación de “homicidio calificado por el vínculo” prevé la pena de prisión perpetua.
La imputación contra Lizarralde se resolvió a partir de una serie de indicios, entre los que pesan mucho las 14 muestras pequeñas de sangre humana que fueron encontradas en la camioneta Peugeot Exprés que él manejaba y que figura a nombre de la panadería que la familia del joven tiene en barrio San Salvador.