"Mi marido es abogado y penalista. Si no les gusta de lo que trabaja o a quienes defendió, propongan un un cambio en la Constitución, pero no voy a permitir que sigan manchando el buen nombre de mi marido", señaló enojada Noelia.
La familia recién había llegado a la casa cuando ocurrió el hecho. Noelia, la esposa de Ruiz, estaba sacando a su hija de la silla especial para bebes, en el asiento trasero de su auto, cuando escuchó, a metros de ella, una fuerte frenada. Alarmada, gritó y su marido salió a ver qué pasaba. Entonces, uno de los cuatro hombres que habían llegado a bordo de un Peugeot gris 307 le disparó un tiro en la cara a Ruiz, a un metro de distancia, sin mediar palabras.
Si bien los investigadores hasta el momento no habían descartado la hipótesis de la entradera, el hecho de que Ruiz haya defendido a poderosos narcotraficantes derivó en una línea de investigación adicional: podría tratarse de una venganza.
Ante esa posibilidad, Noelia fue tajante: "Se trató de un robo, mi marido dio su vida por proteger a su hija y lo mataron. Este crimen no tiene nada que ver con su profesión".
Ante la insistencia de los periodistas por los vínculos con el narcotráfico, Noelia respondió: "Respeten el dolor de mi hija que tiene nueve meses y se despierta y no tiene a su padre".
En 2010, Ruiz había defendido al colombiano Luis Agustín Caicedo Velandia antes de su extradición a EE.UU. Este hombre fue considerado por ese país como un narcotraficante muy peligroso, poderoso y habilidoso para lavar dinero de las drogas. Sólo entre abril de 2007 y mayo de 2008 la organización de Caicedo Velandia obtuvo ganancias de 180 millones de dólares.
Desde hacía ocho meses, Ruiz era el abogado, además, de familiares de Ignacio Álvarez Meyendorff, un narcotraficante colombiano detenido en la Argentina en 2011 y extraditado a EE.UU., donde está preso por el envío de toneladas de cocaína a Estados Unidos y Europa en submarinos. En 2000 también defendió al narco argentino Miguel Ángel Villalba, más conocido como "Mameluco", quien está detenido acusado por tráfico de drogas y liderar una banda en la zona de San Martín.
Si bien los asesinos no llegaron a robar nada, lo que refuerza la hipótesis de una venganza, una fuente especializada en crímenes señaló que este asesinato no tiene las características propias de un clásico ajuste de cuentas. Que el tiro haya sido en la cara y no en una zona vital del cuerpo, y también que sean cuatro las personas que fueron a matarlo, responde a características que no coinciden con la hipótesis de la venganza.
Fuentes: Télam, NA y La Nación