Muerte en la escuela: La bala perdida era de una 9 mm

La joven de 15 años murió estando en el recreo, mientras fuera del colegio había un cruce entre delincuentes y la policía. Ayer fue despedida por familiares y amigos.

Las muestras de profundo dolor y pesar por la trágica muerte de Sabrina Olmos, la estudiante de 15 años que fue alcanzada por una bala perdida en el patio de un colegio en Morón, hablan por sí solas y dan cuenta que todavía nadie logra comprender lo sucedido.

Compañeros, amigos y vecinos acompañaron a la familia de la menor en el velatorio y en la posterior inhumación en el cementerio local. Las autoridades de la escuela, que dispusieron ayer el cierre del establecimiento por duelo, también dijeron presente en una ceremonia reservada para los íntimos. Mientras tanto, funcionarios judiciales llevan adelante las pericias para determinar si el proyectil que le quitó la vida a la estudiante fue disparado por un arma policial o por una perteneciente a los delincuentes involucrados en el hecho.

Los restos de Sabrina fueron velados hasta el mediodía en la cochería Pache, frente al cementerio de Morón donde luego fueron sepultados. Las imágenes, dominadas por una tristeza y una angustia interminables, se repitieron durante toda la jornada. Los padres de la niña, su tía, que trabaja como docente en el colegio que se convirtió en escena de la tragedia y sus propios compañeros de clase no pudieron dejar de llorar, de lamentarse por tamaña desgracia.

Sin respuesta

Todos continúan preguntándose por qué el destino decidió ensañarse con una menor cuyo único pecado fue haber salido al patio para disfrutar del recreo con amigas. Nadie tiene respuestas ni las tendrá. Las fatalidades son así: ocurren sin anunciarse y no tienen explicaciones lógicas.

Sabrina tenía 15 años y cursaba sus estudios secundarios en el colegio parroquial Félix Burgos de Morón, ubicado en la calle Monseñor Solari al 2700. Pero un tiroteo entre policías y ladrones acabaron de manera repentina con su vida.