¿Es cierto qué comer mucha carne acorta la vida?

Constantemente aparecen informes en las noticias sobre los riesgos para la salud de comer carne pero, ¿son justificados? El doctor Michael Mosley te da la respuesta.

La amenaza para la salud no viene de comer carne blanca, como el pollo, sino roja o procesada, como tocino, salchichas, salami y jamón dice el informe de la BBC.

“Por muchos años, mi esposa Clare, quien es médica, ha estado tratando de reducir el consumo de estas carnes en la familia, pero yo me resistí”, dijo el Dr. Michael Mosley. Y agregó:

“Así que a los dos nos alegró la idea de la BBC de que me pusiera a investigar si había realmente algún riesgo.”

Hay muchas cosas buenas en las carnes rojas, que incluyen la bovina, porcina, ovina y caprina.

La de vaca, entera o molida, es una gran fuente de proteína y nutrientes esenciales, como hierro y vitamina B12, que es vital para la salud.

El aspecto negativo es que tanto ésta como la procesada tiende a tener mucho ácido graso saturado.

“Pero si usted es un vegetariano que come queso, no crea que tiene derecho a presumir: el queso es, gramo por gramo, una fuente aún más rica en ácido graso saturado que las hamburguesas”, dijo el Doctor.

Podemos decir que las carnes rojas son más oscuras que las blancas porque tiene niveles más altos de hemoglobina y mioglobina, el hierro y las proteínas que almacenan el oxígeno que se encuentra en la sangre y músculos.

Walter Willett, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, lidera un equipo que ha estado haciendo precisamente eso con decenas de miles de personas.

"Encontramos que quienes consumían más cantidad de carne roja tenían un riesgo total de mortalidad más alto, cardiovascular y de cáncer", dijo.

Sobre la base de uno de los estudios en el que fue coautor -"Consumo de carne roja y mortalidad", publicado en los Archivos de Medicina Interna-, él estima que comer regularmente una pequeña cantidad de carne roja (85 gramos) está asociado con un aumento en el riesgo de mortalidad de un 13%.

Además, comer la misma cantidad de carne roja procesada está asociado con un aumento del 20%.

¿Chau carnes?

Lo que dice Willett es extremadamente convincente. No obstante descubrí que sus resultados no concuerdan con los de un estudio europeo más reciente publicado en BMC Medicine en 2013, "El consumo de carne y la mortalidad".

Los investigadores del Estudio prospectivo europeo sobre dieta y cáncer -Epic- le hicieron seguimiento a medio millón de personas en 10 países durante más de 12 años.

Los índices generales de mortalidad más bajos se presentaron entre quienes comían hasta 80 gramos al día.

Aunque había un pequeño aumento en el riesgo general para aquellos que consumían más de 160 gramos al día, también había una tasa de mortalidad por todas las causas más alta entre quienes nunca comían carne.

Entonces, “un consumo bajo, pero no nulo, de carne puede ser beneficioso para la salud. Eso es comprensible pues la carne es una fuente importante de nutrientes, como proteínas, hierro, zinc, varias vitaminas B, así como vitamina A y ácidos grasos esenciales".

El estudio Epic, como casi todos los otros estudios que se han hecho, encontró que comer carne procesada sí tiene un efecto negativo para la salud.

Apenas se pasa de 40 gramos al día de embutidos, las muertes por problemas del corazón y cáncer empiezan a escalar.

La ciencia aún no ha llegado a una conclusión definitiva.“En mi caso, comer mucha más carne procesada tuvo un efecto negativo en mi cuerpo. Tras un mes de emparedados de tocino y hamburguesas, había subido de peso y mi presión arterial y nivel de colesterol habían aumentado”, destacó el doctor Michael Mosley.

“Volví a mi dieta previa, en la que me doy el gusto de comerme ocasionalmente un filete o una chuleta de cerdo. Pero habrán menos salchichas y hamburguesas en la parrilla de ahora en adelante”, añadió.

Un nivel de mortalidad más alto en un 20% significa que el riesgo de morir durante el año siguiente es 20% más alto que si no comiera carne procesada.

David Speigelhalter, de la Universidad de Cambridge, señala que otra manera de entenderlo es que, si los estudios están en lo cierto, se esperaría que alguien que se come un sándwich de tocineta al día vivirá, en promedio, dos años menos que alguien que no.