Robó una joyería y ahora apareció muerto

Carlos Manuel Correa apareció sin vida en el cauce del canal de riego en Luján de Cuyo. Había quedado vinculado al atraco de uno de los locales de la galería Tonsa, donde era empleado.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

El pasado 30 de junio se produjo un atraco en una joyería de la galería Tonsa, en donde sin ejercer violencia ni en las puertas del local, ni en la caja fuerte; delincuentes se alzaron con joyas valuadas en medio millón de pesos.

Diez días después del hecho, nada se supo del paradero de uno de los empleados de ese local. Su ex esposa radicó la denuncia por la averiguación de paradero en una fiscalía de Godoy Cruz, luego de varias semanas de no tener noticias de él. 


Lo más llamativo del caso, es que Carlos Manuel Correa (52), había quedado imputado antes de su desaparición por el robo de las joyas, en el marco de la investigación del fiscal de instrucción Gustavo Pirrello.

De acuerdo a los investigadores había fuertes indicios probatorios para sindicarlo como el autor del atraco.

Tras un mes y medio de faltar de su casa, Correa apareció ayer, flotando en un cauce de agua a orillas de la Ruta 82, en las Compuertas Luján de Cuyo con un tiro en la cabeza.

El avanzado estado de putrefacción en el rostro y en las extremidades superiores del cuerpo hizo muy difícil su reconocimiento, por lo que la familia logró identificarlo por una alianza y un tatuaje.

Al parecer llevaba un poco más de 15 días en el agua. Se sospecha que fue ultimado en otro lugar y arrojado en alguna zona del canal que aún se desconoce.

Este mediodía, Pirello -que había secuestrado parte del motín de la joyería en un allanamiento- remitió la investigación a la Fiscalía de Delitos Complejos, perteneciente a Claudia Ríos.

La funcionaria continuará con la toma de testimoniales a la familia, como al resto de los empleados de la casa de antigüedades, que también quedaron en la mira de la justicia.