“Soñábamos con desarrollar tecnología que la tuvieran que implementar en el primer mundo”, Daniel Caselles, cofundador de AuthenWare, Sadosky de Oro 2011.
Mientras algunos se prendieron al cacerolazo, a la búsqueda de otros destinos fuera del país y al que “se vayan todos”, allá por el 2001, catorce jóvenes mendocinos abrigaron la ilusión de crear una empresa que les permitiera seguir apostando por su país.
“Arrancamos con la empresa diciendo ‘acá está todo mal pero si nos vamos dejamos más lugar a que la gente que lo hizo mierda lo siga hundiendo más’”, contó el ingeniero mendocino Daniel Caselles (41) quien, por aquéllos años, presidió Sílice, la firma que con el tiempo exportaría soluciones tecnológicas al mundo.
Luego de muchos años de inversión, investigación y pulmón, Caselles se convertiría en un mendocino “nerd” suelto en Silicon Valley, la cuna mundial de la tecnología.
En efecto, desde hace un año y medio a esta parte vive en la comunidad de los fabricantes e innovadores de chips de silicio –California, EEUU- y, de visita por Mendoza, asegura: “Jamás pensé que terminaría en Nerdland –como adjetivó a Silicon Valley-”.
"Jamás pensé que terminaría en Nerdland", asegura Caselles.
En pleno 2001, a sus 28 años, casado, con dos hijas, sin trabajo y “medio loco” –según sus palabras- comenzó a “invertir tiempo” con otros amigos ingenieros informáticos para concretar “la empresa en la que nos hubiese gustado trabajar, la empresa que nos hubiera gustado tener de proveedor o de cliente, la empresa que tuviera la capacidad de ponerse en el lugar del otro”, definió Caselles en conversación con MDZ.
En un complicado contexto socio-económico no sólo se fijaron como meta no fugarse del país sino ofrecer servicios tecnológicos para exportar al primer mundo.
Tras varios ensayos, pruebas y errores “aprendimos que lo mejor era detectar un dolor, descubrir qué es lo que le molesta a la gente”, relató y siguió: “Si vos lográs detectar un dolor global y lo solucionás, generás una solución global”.
Caselles se refirió, de ese modo, al descubrimiento que los ubicaría junto a las más grandes corporaciones tecnológicas: la creación del Software de Verificación de Identidad Biométrica Comportamental.
La creación del Software de Verificación de Identidad Biométrica Comportamental fue el puntapié a Silicon Valley.
“Nos dimos cuenta que el crimen de mayor crecimiento a nivel mundial era el robo de identidad. Es decir, hacerme pasar por vos porque sé tu usuario y contraseña. Investigamos y advertimos que cada uno de nosotros tiene un ritmo muy personal para tipear el usuario y la contraseña; hicimos el proyecto de investigación, lo probamos y anduvo y ahí dijimos ‘busquemos inversores’”, recordó el profesional.
Con este programa en mano, en 2008, se contactaron con Ron Brittian, entre otros inversores, y cofundaron AuthenWare, empresa que hoy funciona junto a los grandes emporios tecnológicos en el Silicon Valley.
“Esta empresa arrancó comercializando este software biométrico en todo el mundo como tecnología americana pero con el cien por cien, que yo siempre me encargada de aclarar, hecho en Mendoza Argentina”, apuntó Caselles.
A partir de aquí la historia sería de puro avance y reconocimiento; de hecho, en 2011, recibieron el Sadosky de Oro, el máximo galardón que entrega la Cámara de Software y Servicios Informáticos de la República Argentina.
Ese sería, entonces, el eslabón que uniría a Caselles con Palo Alto: “Partí allí hace un año y medio con mi mujer, que también es informática aunque además es artista, y con mis dos hijas, una de 8 años y la otra de 13 años”, precisó y dio vía libre a una charla en la que el ingeniero “nerd” terminó tocando el saxo en un estudio de Google en California y sin Wi-Fi.
-¿Qué siente un mendocino en la cuna de la tecnología?
-Silicon Valley es un lugar muy especial por la diversidad que se respira. Para mí ese es un valor increíble para mis hijas, por ejemplo, porque no les tenés que explicar lo que es la diversidad sino que lo absorben de manera natural.
-Por ejemplo…
-Me refiero, puntualmente, a que la vida del otro, por ejemplo, no es un tema… si yo me junto con vos y me empezás a hablar de lo que hizo éste o aquél otro pero en un momento yo te digo… pero ¿cómo estás vos?, ¿qué es de ‘tu’ vida?... el tema homofóbico, por ejemplo, o los típicos chistes misóginos no existen. Imaginate que es una comunidad con 72 mil habitantes de nacionalidades de todo el mundo; los que predominan son de la India, Japón, China. Lo bueno es que al ser todas minorías, eso de discriminar a la minoría no existe porque a cuál vas a discriminar… si estamos todos en la misma.
Lo bueno es que al ser todas minorías, eso de discriminar a la minoría no existe porque a cuál vas a discriminar… si estamos todos en la misma, dijo Caselles a propósito de la vida en Silicon Valley.
-¿Cómo es vivir en Palo Alto?
-No hay nada raro en Palo Alto; no hay una superestructura de nada. Sí hay un tema cultural de respeto, conexión y despojarse de prejuicios… no sé, te sentás en un cafecito y a los dos minutos tenés al lado alguien que te pregunta ¿quién sos y qué estás haciendo?... Me muevo en bicicleta, la vida es toda gente que está muy pro ecología, usan autos eléctricos y, la verdad, es rarísimo porque ves fotos de Palo Alto de hace 50 años y se ve igual. Es así: este pueblito cambia al mundo; pero hay cosas acá (por Palo Alto) que no van a cambiar nunca.
-Tus hijas… ¿cómo lo viven?
-Y… la primera vez que se tomaron un avión fue para irse a vivir allá y no hablaban una papa de español. El caso de mi hija más chica, por ejemplo, se hizo de una amiguita y la verdad no sé bien cómo se entendían; lo cierto es que cada dos por tres se abrazaban y se abrazaban y se abrazaban... una cosa totalmente genuina y el hecho de que todos seamos de afuera despierta ese tipo de cosas. O el caso de mi otra hija que me cuenta ‘papá en la escuela si digo que soy argentina me dicen que es re cool y no sé por qué’… a eso yo le contesto que es porque le ponen onda, porque es cool que sean todos de todos lados y porque agregás una nacionalidad que, hasta ese momento, no habían escuchado. De hecho, mis dos hijas van a escuelas diferentes y son las únicas argentinas.
Es así: este pueblito cambia al mundo; pero hay cosas acá (por Palo Alto) que no van a cambiar nunca, relató Caselles.
-¿Y han salido “nerd” como el papá?
-Yo pensé que no hasta que viajamos para allá… pasa que es un contexto en que todo el tiempo estás incentivado… luchas de robot, carreras de robot, el entorno te ayuda y desarrolla mucho el pensamiento más científico tecnológico. Por ejemplo, el otro día les digo ‘este fin de semana, vamos a ir a ver olimpíadas de robots y primero me dicen… no papá y después… ¿sabés cómo se prenden?...
-En casa de herrero, cuchillo de palo… ¿hay problemas tecnológicos en el Silicon Valley?
-(Risas) La verdad que uno idealiza y contrariamente a lo que uno pensaría, más de una vez sucede que asistís a una charla y ocurren problemas como que no anda el proyector y es lindo porque uno se queda tranquilo y piensa ‘bueno, no pasa sólo en Mendoza’… o ejemplos como que estés en Google y no me puedo conectar a Internet… pero bueno, no podés decir nada…
-Además de ser el encargado de todo lo tecnológico en AuthenWare… ¿es cierto que tenés una banda de música y que los ensayos son en Google?
-Sí, sí… haber es muy fuerte la correlación del informático y el músico; de hecho, hay muchísimos músicos en el universo informático y no es casual. Con otros argentinos armamos una banda allá y, es muy loco, porque nos juntamos a ensayar en unas salas de Google. Tienen un edificio que le compraron a Microsoft y la verdad es que no sabían qué hacer y empezaron a construir salas de ensayo y estudios de grabación. Hay de todo, desde pianos, luces, micrófonos de todo tipo y bueno… ahí ensayamos pero estamos en fase experimental, todavía no tenemos nombre; en mi caso toco el saxo pero cuando me canso agarro la guitarra y canto.
-¿Qué lecciones has recabado en estos años y que puedas transmitir?
-Una es que me dí cuenta que el viaje más largo es hacia adentro y no tanto hacia afuera como se ve. Eso hace que veas el mundo diferente y no necesitás irte a ningún lado… Me parece que estamos, en general, muy obsesionados esperando una solución externa para que la sociedad funcione mejor, para que los políticos sean mejores y tenemos tanto por resolver nosotros mismos cada uno desde su lugar… el tema de los prejuicios, que la gente se sienta no aceptada sino valorada; es decir, si sos diferente tenés mas valor porque me estás sumando diversidad,. Lo segundo es que se me redefinió el concepto de patria. Por laburo venía viajando a muchos lugares y me empecé a dar cuenta que me sentía hermanado con mucha gente que no era de mi territorio y tan distante de ciertos coterráneos. Me di cuenta que con quien comparto sueños y la forma de alcanzarlos, esos son mis compatriotas, los demás son coterráneos y muchas veces me siento avergonzado.
-Sílice se fundó en un contexto complicado, ¿cómo los golpea hoy la recesión a nivel local y mundial?
-A nivel local sí se nota y mucho y los servicios hacia el exterior tenemos dos problemas uno es el tipo de cambio que es una cosa rara porque hay una serie de restricciones en donde empresas que están acostumbradas a moverse con otro nivel de agilidad, hay cosas que les cuesta entender. Por otro lado, el tipo de cambio versus inflación, la firma exportas servicios hacemos factura y te liquidan las divisas por el Banco Central al dólar oficial, ese dólar no se ha recuperado al ritmo y por eso tenés que aumentar los servicios a precio dólar.
-¿Cuál es el aporte para Mendoza de firmas como Sílice y la conexión con el mundo?
-Podemos contribuir a que Mendoza tenga una matriz productiva que no pase sólo por el vino y no porque eso sea malo sino para abrir el espectro de posibilidades, la aceituna y demás; podés hacer tecnología para el mundo desde acá.
*Silicon Valley concentra las más grandes corporaciones de tecnología del mundo. En sus inicios, el nombre respondió al gran número de innovadores y fabricantes de chips de silicios fabricados allí, en California, Estados Unidos.