Por segunda vez, la justicia encontró inocentes a Carlos "Metralleta" Pérez y a Abdo Girala (ver foto más abajo), ambos acusados de ser los autores del "homicidio en agresión" de José Luis Bolognezi, el joven asesinado en septiembre del 2002 en el departamento de San Martín.
Después de 12 años de clamor de justicia y de dos debates por el mismo hecho, no hay culpables. Nuevamente la familia Bolognezi y el pueblo de San Martín se mostraron consternados por el fallo y con bronca frente a la falta de respuestas.
La lectura de la sentencia estaba prevista para las 12, pero el tribunal terminó de deliberar a las 11,30 y convocó a las partes para dar a conocer el veredicto.
Tal como lo había hecho oportunamente el Fiscalía de Cámara, el cuerpo resolvió absolver a los acusados por no existir prueba directa. Y además ordenó iniciar compulsa contra el juez Ricardo Schulz, que tuvo a cargo el proceso investigativo para determinar si incurrió en el delito de mal desempeño.
Guzzo había calificado como "caótica" toda la etapa de instrucción, en donde "ni la justicia, ni la policía controlaron el proceso".
En el debate se ventiló que el juez de instrucción le había confiado la totalidad del expediente al comisario Héctor Quiroga, quien estuvo al frente del caso por unos pocos meses.
Se dijo que había grabaciones de escuchas telefónicas y otros elementos de prueba, pero nunca se presentaron en el debate formalmente para ser analizados por el tribunal.
En la lectura del veredicto estuvieron presentes los hermanos y amigos de José Luis, quienes hasta último momento no perdieron las esperanzas de que el fallo saliera a favor de la querella.
El abogado Lucas Lecour había solicitado cuatro años de prisión efectiva para los involucrados basándose en el testimonio de Ana María Puebla.
"La sensación que me queda como defensor y la que le queda a la familia es de una profunda decepción, porque el tribunal tuvo una serie de pruebas que pudo haber valorado, pero no lo hizo", dijo Lecour a MDZ.
Cabe destacar que el tribunal resolvió iniciar compulsa por falso testimonio contra la única testigo del caso, al considerar que había tenido una serie de contradicciones en el relato.
Sin embargo, para la defensa los dichos de Puebla representaron una prueba directa por la coincidencia de la versión con los resultados de la necropsia.
Los estudios médicos demostraron que Bolognezi murió por una lesión en el cuello que le daño una de las venas de la zona por el efecto del arrastre del cuerpo.
Las contradicciones en las declaraciones de la mujer la dejaron camino a un juicio por falso testimonio.