Buscaba señal en las sierras, se cayó al vacío y murió

El cuerpo de Miguel Ángel Pérez fue hallado el domingo, pero calculan que se accidentó hace 6 días.

Nada estaba en orden en lo de Miguel Ángel Pérez cuando su hermano fue el sábado a confirmar que todo estuviera bien en su casa, a unos 10 kilómetros de la inhóspita Mesilla del Cura, que está a 170 kilómetros de San Luis. Los perros estaban hambrientos, las cabras habían roto el corral y pastaban a gusto y ganas y en la mesa había quedado una masa lista para preparar pan o una torta al rescoldo que nunca llegó al fuego. La preparación de harina se había endurecido, de tanto esperar que le dieran forma. Todo indicaba que Miguel, de 53 años, hacía días que estaba afuera del hogar. El domingo la Policía lo halló muerto en las sierras: suponen que se cayó a un precipicio cuando buscaba señal en un punto alto de las sierras, para hablar por teléfono con un familiar.

Miguel era solitario, como el paraje en el que se había afincado. No tenía mujer e hijos. Vivía de la cría de cabras, en proximidades de un arroyo. Tenía cerca dos hermanos. Uno reside frente a la escuela de Mesilla del Cura, la única de la provincia en la que sus alumnos, que se cuentan con los dedos de las manos, tienen vacaciones entre junio y setiembre. Esos chicos que recorren kilómetros en auto o a lomo de burro o mula para estudiar, recién regresan a las aulas cuando el clima se templa y vuelve amable. El otro hermano de Miguel está en Quines, contó ayer el jefe de la Seccional 27ª de San Martín, el comisario Víctor Echegaray.

A la desolación, la falta de electricidad, gas natural, calles pavimentadas y el intenso frío que reina durante el invierno en el paraje elegido por el hombre de-safortunado, se suma la dificultad para comunicarse por celular. Por caso, Miguel, “para poder hablar, recorría unos 500 metros desde su casa y trepaba un cerro, unos 50 metros, para tener señal”, explicó el jefe policial.

Eso lo obligaba a convenir con sus parientes el día y la hora a la que iría a la sierra, a buscar las condiciones para tener servicio. Hace una semana, el martes 1º de julio, Pérez charló por teléfono a la tarde con un hermano de crianza que viviría en San Luis, dijo el comisario. Según comentó, se comunicaba, entre otras razones, para que le consiguieran mercadería, habida cuenta de que no hay negocios cerca para abastecerse de ciertos productos.

Quedaron en contactarse de nuevo al día siguiente. Pérez no le contestó a su pariente. El jueves y el viernes tampoco. La imposibilidad de ubicarlo intranquilizó al allegado: dialogó con otro de sus hermanos –sería el que vive cerca de la escuela–, quien el sábado fue a lo de Miguel, a ver qué pasaba. Encontró la casa vacía y los animales, librados a su suerte.

Buscó a Miguel durante todo el sábado. A las 22, con la preocupación en escalada, el pariente fue al destacamento de Las Chacras y le pidió a la Policía ayuda para ubicarlo. “Los efectivos me informaron del caso y al día siguiente montamos un operativo con los bomberos de Santa Rosa y de San Luis, efectivos de la Sección Canes. Recargué al personal que trabaja en Praga, Las Lagunas, Las Aguadas”, detalló el jefe policial. En la búsqueda intervinieron entre 20 y 25 agentes, estimó. 

Fuente: Diario de la República