Verbitsky se separa de las declaraciones de Víctor Hugo

Luego de que el relator tildara a los alemanes de "nazis asquerosos" por los festejos alemanes luego del triunfo ante la Argentina, el periodista de Página/12 le respondió. Internas dentro del progresismo K.

Las fuertes declaraciones del periodista y relator uruguayo Víctor Hugo Morales, quien había cargado duramente contra los futbolistas alemanes que se burlaron de los argentinos al celebrar el Mundial que obtuvieron en Brasil y consideró que "son, en su comportamiento, filosóficamente unos nazis asquerosos", no pasaron desapercibidas para el periodista de Página/12 cercano a Casa de Gobierno,  Horacio Verbitsky.

En su columna dominical en ese medio, titulada "So gehen die Gauchos", el escriba reza: 

"Martín Demichelis, quien jugó en el Bayern Munich, puso las cosas en su lugar. Los cantos y bailes con los que varios jugadores del seleccionado alemán celebraron su victoria frente a la Puerta de Brandemburgo son los usuales entre los equipos de la Fußball-Bundesliga y no tienen connotaciones ofensivas hacia los rivales. Mucho menos, cualquier significado racista. 

"Con su historia tremenda a cuestas, Alemania realizó un trabajo de reflexión autocrítica a fondo, del que mucho aprendió la Argentina a partir de su propia tragedia. Son en ese sentido sociedades emparentadas. 

"Con un jugador negro, de doble nacionalidad germano-ghanesa como Jerome Boateng; dos nacidos en Polonia, como Miroslav Klose y Lukas Podolski; un hijo de albanés de la zona musulmana como Shkodran Mustafi; un hijo de padre tunecino como Sami Khedira y un hijo de turcos como Mesut Özil, el equipo alemán no puede ser sospechado de exclusivismo o segregación. 

"Berlín es la segunda ciudad del mundo en la absorción de inmigrantes, sólo precedida por Nueva York, y la energía de su diversidad se siente en las calles de la capital, pese a los esporádicos actos de vandalismo contra alguna minoría. 

"Mucho más fuertes son la discriminación y el odio racial en Italia, en Francia, en algunas de las ex democracias populares del este europeo o, para no ir más lejos, en Buenos Aires, donde a menudo los árbitros deben detener los partidos por los cantos ofensivos hacia judíos, bolivianos o paraguayos. Caminar erguido o encorvado sólo depende del resultado del partido y no es de buen perdedor dar por esa inocente broma más de lo que vale", finaliza Verbitsky, diferenciándose una vez de algunas voces oficiales, o al menos que quieran parecerlo.